martes, mayo 12, 2009

Sigamos Adorosamente a Dios.



Mi alma sigue ardorosa en pos de ti; tu diestra me ha sostenido. Salmos 63:8
La teología cristiana enseña la gracia preveniente, que, dicho brevemente, significa que el hombre, antes que busque a Dios, Dios está buscándole.
Antes que el hombre pueda pensar bien acerca de Dios, debe haber en él una iluminación interior. Esta puede ser imperfecta, sin embargo, el hecho existe y es la causa de todos los anhelos, búsquedas y oraciones subsiguientes.

Buscamos a Dios porque él ha puesto en nosotros deseos de dar con él. “Nadie puede venir a mi —dijo el Señor Jesús- si mi padre celestial no le trajere” Y es esa atracción de Dios lo que nos quita todo vestigio de mérito por haber acudido a él.

El impulso de salir en busca de Dios emana del propio Dios, pero el resultado de dicho impulso es que sigamos ardorosamente en pos de él. Y mientras andamos en pos de él, estamos en sus manos. “Tu diestra me ha sostenido” Salmos 63:8

En este sostén divino, y seguimiento humano no hay contradicción alguna, porque como dice Von Hugel, Dios es siempre previo, Pero en la práctica (esto es, cuando el hombre responde a la obra de Dios) el hombre debe salir en busca de Dios.
Debe haber de nuestra parte una respuesta recíproca a la atracción de Dios, si queremos disfrutar de la experiencia. Este interés, este anhelo ferviente, lo tenemos expresado en el Salmo 42, donde dice
“Como el siervo brama por las corrientes de las aguas, así clama por tí, oh Dios, el alma mía. Mi alma tiene sed de Dios, del Dios vivo. ¿Cuándo vendré, y compareceré delante de Dios?”.Este es un profundo llamado a lo profundo, y así lo entenderá el corazón anhelante.
La doctrina de la justificación por la fe -verdaderamente bíblica y bendita liberación del legalismo estéril y los vanos esfuerzos personales- ha caído en nuestros días en mala compañía.
Muchos la han interpretado en manera tal que ha formado una barrera entre el hombre y el conocimiento de Dios. Todo el procedimiento de la conversión religiosa ha llegado a ser una cosa mecánica y sin espíritu. La fe, según dicen, puede llegarse a ejercer sin que tenga nada que ver con los actos de la vida, y sin turbar para nada al yo adámico. Se puede “recibir” a Cristo sin entregarle el alma ni tenerle amor alguno.
El alma es salvada, pero no llega a sentir hambre y sed de Dios. Los que sostienen tal doctrina reconocen que el alma es capaz de contentarse con muy poco. El hombre de ciencia moderno ha perdido a Dios entre las maravillas de su mundo.
Nosotros los cristianos corremos peligro de perder a Dios entre las maravillas de su Palabra. Casi hemos olvidado que Dios es Persona, y que, por tanto, puede cultivarse su amistad como la de cualquier persona. Es propio de la persona conocer a otras personas, pero no se puede conocer a una a través de un solo encuentro.

Solo al cabo de prolongado trato y compañerismo se logra el pleno conocimiento.
Toda relación social entre los seres humanos se origina en el trato personal de unos con otros. A veces comienza con un encuentro casual, pero con el trato continuo dicho encuentro fugaz se convierte en la más íntima amistad. La religión, siempre que sea genuina, es la respuesta que dan las personas creadas al Creador.

“Esta, empero, es la vida eterna, que te conozcan el solo Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado.”

Dios es persona, y en las profundidades de su poderosa naturaleza piensa, tiene deseos, goces, sentimientos, amor y padecimientos, como puede tenerlos cualquier otra persona. Para darse a conocer a nosotros se nos presenta como una persona. Se comunica con nosotros por medio de nuestra mente, nuestra voluntad y nuestras emociones.

El intercambio continuo e ininterrumpido de amor y pensamiento entre Dios y el alma creyente, es el corazón palpitante de la religión del Nuevo Testamento.
Conocemos esta relación personal entre Dios y el alma por medio de la conciencia que tenemos de ello. Se trata de algo personal, que no nos llega por conducto de un grupo de creyentes, sino que cada persona, individualmente, sabe lo que es.
El conjunto se entera de ello por medio de las personas que lo forman. Y la persona es bien conciente de ello, porque es imposible que el alma no se entere de ello, como ocurre con el bautismo de niños. Entra dentro de la esfera del conocimiento, de modo que el hombre “sabe” lo que es encontrarse con Dios, como sabe de cualquier otra cosa que le ocurre.
Usted y yo somos en pequeño (exceptuando nuestros pecados) lo que Dios es en grande.
Habiendo sido hechos a la imagen suya, tenemos la facultad de conocerle. Cuando estamos en el pecado, carecemos de ese poder, pero cuando el Espíritu nos da vida en la regeneración, todo nuestro ser siente el parentesco con Dios. Y gozoso se apresura a reconocerlo.

Este es el nacimiento celestial sin el cual no podemos ver el reino de Dios. Pero la regeneración, o nuevo nacimiento, no es el fin del proceso sino simplemente el principio. Es el mero momento cuando comenzamos la búsqueda, la feliz exploración que hace el alma en busca de las inescrutables riquezas de la Divinidad.

Es ahí donde comenzamos, pero nadie puede decir dónde nos detendremos, pues las misteriosas profundidades de Dios, Trino y Único, no tienen fin.

Mar sin límites, ¿quién podrá sondearte? Tu propia eternidad ha de rodearte, ¡Divina Majestad!
El haber hallado a Dios, y seguir buscándole, es una de aquellas paradojas del amor, que miran despectivamente algunos ministros que se satisfacen con poco, pero que no satisfacen a los buenos hijos de Dios de corazón ardiente.

San Bernardo se refirió a esta santa paradoja en un sonoro cuarteto que comprenderán fácilmente aquellos que rinden culto a Dios con sincero corazón:
Gustamos de tí, santo y vivo pany ansiamos seguir comiendo aún más;Bebemos de tí, puro manantialSin querer dejar de beber jamás.

Acerquémonos a los santos hombres y mujeres del pasado, y no tardaremos en sentir el calor de su ansia de Dios. Gemían por él, oraban implorando su presencia, y le buscaban día y noche, en tiempo y fuera de tiempo. Y cuando lo hallaban, les era tanto más grato el encuentro cuanto había sido el ansia con que lo habían buscado.

Moisés se valió de que ya conocía a Dios para pedir conocerle más: “Ahora pues, si he hallado gracia en tus ojos, ruegote que me muestresahora tu camino, para que te conozca, y halle gracia en tus ojos” (Éxodo 33: 13).

Y después se atrevió a hacer una solicitud aún más atrevida: “Te ruego que me muestres tu gloria” (vs. 18).

A Dios le agradó este despliegue de ardor, y al día siguiente le dijo a Moisés que subiera al monte, y allá le hizo ver toda su gloria.

La vida de David fue un torrente de deseos espirituales. En sus salmos abundan los clamores del que busca y las exclamaciones del que encuentra. Pablo afirma que el más grande deseo de su corazón era hallar a Cristo: “y ciertamente aun estimo todas las cosas como pérdida por la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús mi Señor, por amor del cual lo he perdido todo, y tengo por basura, para ganar a Cristo” (Filipenses 3:8).Nuestros himnarios tradicionales están llenos oí himnos que expresan el gozo de los creyentes de antaño de haber hallado a Dios después de larga búsqueda.

Pero actualmente se cantan muy pocos de esos himnos. Es trágico que dejemos la búsqueda de Dios a unos pocos maestros en lugar de realizarla cada uno de nosotros Hacemos depender toda la vida cristiana del acto inicial de “aceptar” a Cristo (una palabra, de paso, que no se encuentra en la Biblia) y no esperamos que haya después ninguna otra revelación de Dios a nuestras almas.
Hemos caído en las redes de la falsa lógica que dice que si ya tienes a Dios, no necesitas buscarle. Tal argumento se presenta como la flor y nata de la ortodoxia, y se da por sentado que ningún cristiano instruido en la Biblia cree otra cosa. Por eso hacen a un lado toda sincera y afanosa búsqueda de comunión espiritual con Cristo, haciendo que los cultos sean meras formalidades sin vida.

Rehuyen así la teología del corazón que experimentaron y experimentan aún multitudes de santos, y aceptan una presunta interpretación de las Escrituras que habría asombrado a Jesús y los apóstoles.

Reconozco que hay muchos todavía, en medio de esta general tibieza, que no se conforman con esa lógica superficial. Pero se alejan llorando, buscando algún sitio tranquilo donde orar diciendo, ” ¡Oh Dios, muéstrame tu gloria!”
Es que quieren probar, tocar con sus corazones y ver con los ojos del alma al Dios maravilloso.
Mi deliberada intención es estimular este deseo de hallar a Dios. Es la carencia de ese deseo, de esa hambre, lo que ha producido la actual situación de desgano, tibieza y desinterés en que está sumida la iglesia.

La vida religiosa, fría y mecánica que vivimos es lo que ha producido la muerte de esos deseos. La complacencia es la enemiga mortal de todo crecimiento espiritual.

Si no sentimos vivos deseos de verle, Cristo nunca se manifestará a su pueblo. ¡El quiere que le deseemos! Y triste es decirlo, él nos está esperando a muchos de nosotros por mucho tiempo.
Cada siglo tiene sus propias características. Actualmente estamos en una época de complejidad religiosa. Es muy raro encontrar la sencillez de Cristo.

Esta ha sido reemplazada por planes, métodos, organizaciones y un mundo de actividades frenéticas que se llevan todo nuestro tiempo y atención, pero que no satisfacen los anhelos del alma.

La escasa profundidad de nuestra experiencia, lo hueco de nuestro culto, y la manera servil como imitamos al mundo, todo indica el superficial conocimiento que tenemos de Dios.
Y que es muy poco lo que sabemos acerca de su paz. Si queremos hallar a Dios en medio de tanta aparatosidad religiosa, lo primero que debemos hacer es encontrarlo a él, para luego seguir en pos de él con toda sencillez.

Hoy en dia, como lo ha hecho siempre, Dios se manifiesta a los “niños” y se oculta de los sabios y entendidos. Debemos allegarnos a él del modo más sencillo, y para ello, debemos valernos de medios esenciales, que son ciertamente muy pocos. Debemos evitar toda cosa que tienda a llamar la atención, y acercarnos a él con el candor y la sinceridad de la niñez. Si así lo hacemos, Dios no tardará en responder.

Cuando la religión ha dicho la última palabra, nada necesitamos sino a Dios mismo. La mala costumbre de buscar a Dios junto con otras cosas, nos impide hallarle a él mismo, y que nos revele toda su plenitud. Es en esas otras cosas donde está la causa de nuestra desdicha. Si dejamos esa vana búsqueda adicional muy pronto encontraremos a Dios, y en él hallaremos todo lo que anhelamos.

El autor del clásico libro inglés The Cloud of Unknowing (”La Nube de loDesconocido”), nos dice como podemos hacerlo: “Eleva tu corazón a Dios con amor humilde y sincero, y búscalo a él, y no a sus dones.

Piensa en Dios y busca solo a Dios, solo por lo que Dios es. Esta es la obra del alma que más agrada a Dios!’

También recomienda el mismo autor que al orar nos despojemos de ‘todo, hasta de nuestra teología, pues ”basta la intención desnuda que se dirige a Dios sin apelar a ningún otro recurso, sino dependiendo únicamente de él.”
Por debajo de estos pensamientos descansa la verdad del Nuevo Testamento, pues sigue explicando que “Dios te ha hecho, y te ha comprado, y movido por su tierna gracia, te llama!’ Lo que él quiere es la sencillez. “Si queremos que se nos dé la religión envuelta y arrollada en una sola palabra, esta una palabra de dos sílabas, que por sumisma pequeñez concuerda con la obra del Espíritu. Esta palabra es AMOR!’

Cuando Dios dividió la tierra de Canaán entre las tribus de Israel, Leví no recibió ninguna porción. A esta tribu Dios le dijo simplemente “Yo soy tu parte y tu heredad” (Números 18:20).

Y por esta palabra Leví fue más rico que ninguna de las otras tribus, y que todos los reyes del mundo. Aquí hay un principio espiritual que continúa en vigor en el Nuevo Testamento.
El hombre que tiene a Dios por su posesión, tiene todo lo que es necesario tener. Podrá carecer de todos los tesoros materiales, o si los posee, estos no le producirán ningún placer especial. Y si los ve desaparecer, uno tras otro, apenas podrá sentir la pérdida, porque teniendo a Dios tiene la fuente de toda felicidad. No importa cuántas cosas pierda, de hecho no ha perdido nada. Todo lo que posee, lo posee en Dios, pura y legítimamente para siempre.

¡Oh Dios! He probado tus bondades, y a la par que ellas me han satisfecho, me han dejado sediento por más. Reconozco que necesito más y más gracia. Estoy avergonzado de mi falta de interés. Oh Dios, Trino Dios, quiero tener más vivos deseos de tí; deseo que me llenes de esos deseos; quiero que me des más sed de tí.

Te ruego que me hagas ver tu gloria, para que pueda conocerte mejor. Comienza dentro de mí una nueva obra de amor. Dile a mi alma,“¡Levántate, oh amiga mía, hermosa mía, y vente conmigo!” (Cantares 2:10 V.M.) Dame la gracia necesaria para que pueda levantarme y seguir en pos de ti, elevándome por encima de esta tierra baja y nublada donde he andado errante tanto tiempo. En el Nombre de Jesús, amén.
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La Búsqueda de Dios
A. W. Tozer
Chicago. E.U.A.
Junio 16 de 1948

jueves, mayo 07, 2009

Los Niños Aprenden lo que Viven.



Si un niño vive criticado,aprende a condenar.

Si un niño vive en un ambiente hostil,aprende a pelear.

Si un niño vive ridiculizado,aprende a ser tímido.

Si un niño vive avergonzado,aprende a sentirse culpable.

Si un niño vive con tolerancia,aprende a ser paciente.

Si un niño vive con aliento,aprende a tener confianza.

Si un niño vive estimulado,aprende a apreciar.

Si un niño vive con honradez,aprende a ser justo.

Si un niño vive con seguridad,aprende a tener Fe.

Si un niño vive con aprobación,aprende a valorarse.

Si un niño vive con aceptación y amistad,aprende a encontrar el Amor en el mundo.
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http://www.andreacarrillo.com/

miércoles, mayo 06, 2009

¿Quièn pagarà la cuenta?



DR. Skip Moen

“Perdona nuestras deudas, así como nosotros perdonamos a quienes nos deben.” Mateo 6:12
Así Como Nosotros – Conocemos tan bien esta frase que en verdad no prestamos atención a sus implicaciones. Solo se desliza de nuestros labios como cuando bebemos de una manguera. Pero aquí hay algo muy importante; importante porque radica en el corazón de la justicia; importante porque es casi humanamente imposible. A menos que lo veas, ésta parte de la oración nunca te pertenecerá.
Jesús nos dice que a menos que perdonemos, no seremos perdonados (Mateo 6:14-15). Esto es muy incómodo, especialmente cuando comprendemos que el perdón no es la aceptación reticente de un mal sufrido, ni el desapego fácil de las heridas recibidas.
El perdón se trata de deudas – las verdaderas que te deben a ti – emocionales, físicas y financieras. El perdón abre los libros de contabilidad y mira directamente a las líneas de débito y crédito. Son números fríos. El perdón puede llamarse cualquier cosa menos fácil.
La frase griega es hos kai hemeis (así también nosotros) dibuja una relación directa entre la misericordia de Dios y nuestra misericordia. Aquí la implicación es que alguien debe. Debemos a Dios porque hemos abusado e ignorado y presumido de Su santidad.
Exige pago justificadamente. Le debemos la vida misma, pero rogamos por misericordia y recibimos perdón -no porque no debamos, sino porque Jesús pagó nuestra deuda. La deuda es real. La exigencia es legítima, pero la resolución es única.
Timothy Sanford sugiere una manera reveladora de aplicar este principio de gracia divina a quienes en verdad nos deben. Su sugerencia ilumina el significado de “así como nosotros.” Él dice, “Cuando perdonas, transfieres voluntariamente la deuda a las manos de Dios para que el cobre… ya no eres responsable de hacer que pague la otra persona.” “Una vez que das a Dios las deudas de tu lista, las personas que te han dañado – aunque deben rendir cuentas ante Dios – no te deben nada, ni siquiera un “lo siento.”
¡Ouch! Sanford tiene razón. Dios me perdona y sella mi cuenta como “Pagada”. Él no me trata como deudor. Él reconoce que mi deuda ha sido absorbida por Su Hijo y yo ya no debo nada. Si voy a perdonar de la misma manera, entonces debo hacer exactamente lo que sugiere Sanford. Haz tu lista de “los que me deben”, envíala a Dios para que cobre, y déjala ir… ¡completamente!.
Aquellos en mi lista ya no me deben nada, así como Dios ya no me exige pago a mí. Cuando perdonamos así, reflejamos el carácter del Creador – y ejercitamos la autoridad plena del Hijo. Entonces, dice Jesús, comprenderemos el perdón real – y Dios sonreirá sobre nosotros en gracia.
¿Llevas contigo la lista de quienes te deben? Puede tener más de una década, asuntos que no has resuelto de tu pasado. Podría ser de la semana pasada. ¿Un insulto? ¿Un “préstamo” sin pagar? Lo que sea, es hora de enviarla al cobrador. ¿Estás dispuesto a perdonar así?
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DR. Skip Moen
www.tGodsTable.com

martes, mayo 05, 2009

"EL Incorruptible Fabricio"



El nombre de Fabricio Lucio, célebre general romano de los tiempos primitivos de expansión de la República, ha quedado en la historia como emblema de probidad, sencillez, desinterés e integridad ciudadanas. Se dice que "hallándose el famoso general en la más completa pobreza fue nombrado embajador por la República, para ir a tratar con Pirro, rey de Epiro, sobre asuntos de la mayor importancia concernientes a su patria. Pirro lo recibió en su corte con las mayores distinciones y trató de inducirlo para que secundara sus proyectos, contrarios a Roma, ofreciéndole honores elevados y grandes riquezas."
Pirro conocía las valías morales de Fabricio, con quien había luchado en acciones bélicas sin que hubiera logrado vencerlo. Conocía la entereza de carácter del noble Fabricio y creyó que si lograba inclinarlo a su favor habría hecho una trascendente adquisición. En efecto, Pirro, haciendo uso de su habilidad, de su talento y sus riquezas, y aprovechando la pobreza de Fabricio, le hizo insinuaciones morbosas, indignas de la elevada moral del ciudadano íntegro.
La contestación de Fabricio fue la siguiente: "Si aún me crees honrado; ¿por qué pretendes corromperme? Y si me crees capaz de dejarme sobornar, ¿de qué puedo servirte?" Tan elocuente contestación hizo retroceder a Pirro y le proporcionó una visión de un hombre cabal, digno de la más alta consideración.--
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El Embajador. Lerín , A. 500 ilustraciones
Qué fácil puede ser que seamos arrastrados por las olas de corrupción. Podemos olvidar que lo más valioso ni se compra, ni se vende. Y los más precioso es mantener libre la conciencia y el corazón puro. Las ofertas llegan, la tentación acecha, pero hoy podemos levantar nuestro rostro y decirle al Señor, hoy diré NO, a todo aquello que puede comprometer los principios.
Le dijo Dios en sueños: «Yo también sé que con integridad de tu corazón has hecho esto. Y también yo te detuve de pecar contra mí; por eso no permití que la tocaras. Gen 20:6
Guardaos, pues, que vuestro corazón no se deje engañar. Deut 11:16
Escudríñame, Señor, y pruébame; examina mis íntimos pensamientos y mi corazón. Sal 26:2
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http://clicks.aweber.com/y/ct/?l=FzGPu&m=1afEujuPddzGUv&b=fM13XLC8B_6tQHgxwdl4Cg

lunes, mayo 04, 2009

La telogìa del banano


por Juan Stam

En esa vida de continua renovación en el Espíritu, el estudio siempre fresco y creativo de la palabra de Dios debe ser la fuerza renovadora de nuestra vida espiritual y nuestro ministerio.

Desde hace treinta años mi esposa Doris y yo vivimos en una finquita en Mata de Plátano de El Carmen (Goicoechea, Costa Rica). Parte de la finca, cerca de la casa, tiene facilidades para retiros de las iglesias. La otra parte, mucho más grande, es cafetal y plantación de bananos. Esa parte me toca a mí, y cuando me pongo las botas para salir a cosechar el grano rojo o andar revisando los bananos, siento una felicidad muy grande. Además, los bananos me han enseñado unas valiosas lecciones espirituales, que quisiera compartir en este artículo.

Entrega toda su vida

Lo primero que me impresiona del vástago de banano es que da toda su vida para producir un sólo racimo de fruto. ¡Toda una vida, para un solo racimo! Una mata de banano concentra su ser entero en una sola causa: producir su racimo. Después de cosechar el fruto maduro (ojalá antes de que las ardillas lleguen a comérselo), no queda más que cortar el vástago y dejarlo para enriquecer el suelo.

¿No le parece que en ello se encuentra una lección para nosotros? Recibimos una sola vida, sin oportunidad de repetirla. Lo que vamos a realizar para el Señor, tenemos que llevarlo a cabo ¡ahora!, en esta vida, mientras dure, porque después será demasiado tarde. Por eso debemos enfocar toda nuestra vida hacia una meta bien definida: cumplir la voluntad de Dios y producir fruto de calidad para su Reino.

Se reproduce

Los bananos nos enseñan también otra lección: ellos siempre se reproducen. Cuando tengo que cortar el vástago que ya dio su fruto, me doy cuenta de que su tronco está rodeado de «hijas». No muere sin dejar atrás una nueva generación. Son estas «hijas» que van a continuar la labor de su «mamá» y mantendrá a la finca surtida de sabrosos bananos. De igual manera, nosotros como cristianos estamos llamados a reproducirnos, a sembrar en otras personas la vida que Cristo nos ha dado. El proyecto cristiano no es solitario sino comunitario; cada cristiano o cristiana debe ser como aquella mata rodeada de sus tiernas «hijas». Cristo nos ha llamado para que llevemos mucho fruto. Y a la hora de salir de este mundo, dejaremos la obra del Señor en manos bien preparadas para llevar adelante la causa del evangelio.

En todo tiempo da su fruto

Otro admirable distintivo del banano es que da su fruto en todo tiempo. No tiene «temporada», como, por ejemplo, el café o los nísperos. Para el banano, todo tiempo es tiempo de producción y servicio. ¿Tenemos nosotros como cristianos la misma constancia? Me parece que existen los «cristianos de temporada», que a veces son y a veces no son. ¡Que aprendamos del banano!

Es fácil de pelar

El banano posee también otra gran virtud: a diferencia del mango o la naranja, el banano resulta muy fácil de pelar, muy fácil de comer y muy fácil de digerir, pero a la vez es muy nutritivo. Nos alimenta y aporta mucho a nuestra salud. Nuestro mensaje también debe ser accesible al receptor, «fácil de pelar», pero su contenido debe ser substancioso (con contenidos bíblicos) y alimenticio para la vida espiritual.

El vástago grande no siempre da el mejor fruto

He observado otra seña particular de los bananos: el vástago más grande y grueso no siempre da el racimo más abundante ni los bananos más sabrosos. A veces he visto algún vástago flaco y pequeño doblado por el peso de un enorme racimo, como también uno que casi toca el cielo pero su racimo más bien da tristeza. Lo que importa no es el tamaño del vástago sino la calidad del banano. El mundo moderno tiene una obsesión con el tamaño, una idolatría de lo grande y un culto al éxito visible. En Apocalipsis 2–3, todas las iglesias que llamaríamos «exitosas» (Éfeso, Pérgamo, Tiatira, Sardis, Laodicea), para Cristo dejaban mucho que desear, y la más «exitosa» hasta le producía asco. Y las dos iglesias que Cristo aprueba con gozo, nosotros llamaríamos fracasados (la pobre Esmirna, la Filadelfia con poco poder). Podríamos decir que nosotros miramos al vástago pero Dios mira al racimo de fruto.

Corre peligros

Una observación final: he notado que muchos vástagos de banano «mueren desde arriba». Me ha tocado muchas veces ver una planta que aparenta un buen proceso de maduración, pero, entonces, cuando observo sus hojas superiores, las encuentro totalmente secas y muertas. La muerte comenzó arriba. Este es un peligro también para cristianos hoy, especialmente líderes, cuando «la muerte comienza arriba», en la vida pensante. San Pablo nos exhorta a superar esa «muerte cerebral» transformándonos diariamente «por medio de la renovación de nuestro entendimiento» (Ro 12.2). En esa vida de continua renovación en el Espíritu, el estudio siempre fresco y creativo de la palabra de Dios debe ser la fuerza renovadora de nuestra vida espiritual y nuestro ministerio.
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Se tomó de http://www.juanstam.com/.

"SEXTING"



Los adolescentes que envían fotos sugerentes o de desnudos propios por el móvil están siendo advertidos contra esta práctica: el "sexting" puede dañar su futuro.

Las autoridades estatales de Nueva Gales del Sur, en Australia, lanzaron esta semana una campaña educativa para combatir la creciente práctica del "sexting", asegurando que estas imágenes o texto sexualmente explícito puedan ser colgados en Internet o remitidos a otros, lo que puede devenir en acoso e incluso en una agresión sexual.

El "sexting", un juego de palabras en inglés con los términos "sex" y "texting", se ha convertido en una preocupación para padres y colegios a nivel internacional con la proliferación de teléfonos móviles con cámaras y sitios de redes sociales, pero esas imágenes pueden ser calificadas de pornografía infantil por la ley.

"Los jóvenes a menudo no piensan en las consecuencias de sus acciones. Lo que creen que es una broma inocente o un flirteo inofensivo puede ser muy dañino si cae en las manos equivocadas", dijo la ministra de servicios a la comunidad de Nueva Gales del Sur, Linda Burney, en un comunicado.

"Es aterrador pensar que una vez que estas imágenes están en Internet o en un teléfono, cualquier persona del mundo puede acceder a ellas. Luego es imposible retirarlas y borrarlas. Están ahí para siempre y pueden dañar carreras o relaciones futuras", indicó.
Añadió que los departamentos gubernamentales habían recibido información de que niñas con trece años habían mandado imágenes sexualmente explícitas a sus novios a través del móvil, fotos que luego se pasan a otros amigos e incluso se reenvían una vez que la relación ha acabado.
En Estados Unidos, una encuesta mostró el pasado otoño que uno de cada cinco adolescentes dijeron que habían enviado o colgado en Internet fotografías de desnudos o semidesnudos de ellos mismos y el 39 por ciento indicó que habían mandado o colocado mensajes sugerentes, según una campaña nacional para impedir embarazos no planeados y de adolescentes.
La actriz adolescente Vanessa Hudgens, estrella de la exitosa "High School Musical", tuvo que afrontar un escándalo cuando sus fotos semidesnudas, que en un principio iban dirigidas a su novio Zac Ephron, acabaron en Internet.

En Estados Unidos se han iniciado varios procesos y una chica, Jessica Logan, de 18 años, se suicidó después de ser objeto de mofa cuando una foto suya enviada por sms circuló por su escuela.

Las autoridades de Nueva Gales del Sur han emitido una serie de folletos para colegios, padres y jóvenes en los que advierten de las posibles consecuencias de por vida de enviar este tipo de mensajes.

Burney ha instado también a los padres a hablar con sus hijos sobre el tema y supervisar sus sitios en redes sociales como MySpace y Facebook para comprobar si hay imágenes inapropiadas.

"Cada vez más padres me dicen lo preocupados que están por el comportamiento estúpido de sus hijos, que puede afectarles el resto de sus vidas", dijo Burney.

"Son cada vez más frecuentes las informaciones de adultos preocupados (..) una consecuencia peligrosa es el riesgo de humillación pública, acoso o incluso agresión sexual", añadió.

CURENTA Y CINCO AÑOS DE UN MENSAJE A LA CONCIENCIA




Video Audio
por Carlos Rey

Se transmitió por primera vez el 4 de mayo de 1964 en la República de El Salvador. Ese histórico día a nadie se le hubiera ocurrido que en el transcurso de cuarenta y cinco años se difundiría, sin interrupción, más de catorce mil veces de lunes a sábado, no sólo por radio sino también por televisión, por la prensa escrita y vía Internet, y no en un solo país de Centroamérica sino en treinta países del mundo. De ahí que la voz de Pablo Finkenbinder, conocido internacionalmente como el Hermano Pablo, tal vez haya llegado a ser la voz más escuchada en todo el mundo hispanohablante. Y de ahí la magnitud de la responsabilidad que le entregó a este servidor, Carlos Rey, ya que a partir de 1996 el Hermano Pablo, a los setenta y cinco años de edad, deseando un merecido descanso del ajetreo diario de la preparación y producción de UN MENSAJE A LA CONCIENCIA, dejó de grabar mensajes suyos. El reconocido veterano de los medios de comunicación decidió que a partir de esa fecha todos los nuevos mensajes los grabaría su sucesor.

En 1970 se produjeron setenta y dos MENSAJES A LA CONCIENCIA en cintas de 16 milímetros, que se comenzaron a transmitir por televisión en Lima, Perú. Pero no fue sino hasta 1980 que se produjeron los primeros cien programas en video, lo que abrió paso a una distribución más amplia por televisión.

La primera columna de prensa del Hermano Pablo fue publicada en 1971 en la Prensa Gráfica de El Salvador. La primera columna electrónica de UN MENSAJE A LA CONCIENCIA, vía Internet, apareció en www.conciencia.net en 1998, y actualmente en ese sitio, las veinticuatro horas del día, se pueden leer, escuchar e incluso ver en video todos los mensajes difundidos desde marzo del 2004.

Tal vez la descripción más acertada que se le ha dado a UN MENSAJE A LA CONCIENCIA sea la que le dio el gerente general de Panamericana Televisión en Lima, Perú, quien calificó el programa como espiritual sin ser religioso. El Hermano Pablo mismo, desde el principio, se propuso «ser la voz de Dios a la conciencia de todo hispanohablante del mundo». En uno de sus mensajes, él resume esa declaración de misión en las siguientes palabras: «No ando buscando fantasmas ni levantando luces rojas. No soy ni sensacionalista ni fanático. Solamente hago un llamado a la conciencia e invito a la reflexión.»
Cumplidos cuarenta y cinco años, UN MENSAJE A LA CONCIENCIA se difunde casi cinco mil veces al día en todo el mundo de habla hispana. Sin lugar a dudas, el Hermano Pablo logró su objetivo de ser la voz de Dios a nuestra conciencia. Pero la visión del Hermano Pablo se extiende más allá de su objetivo inicial. Para que UN MENSAJE A LA CONCIENCIA tenga un futuro tan prometedor como su pasado, tiene que seguir llegando a la conciencia del pueblo hispano para rescatar los valores perdidos de nuestra sociedad.

Determinemos cada uno que vamos a contribuir a extender esa visión. Abracemos individualmente esos valores culturales, morales y espirituales, y defendámoslos a capa y espada para así legarles a las futuras generaciones un mundo mejor, transformado por el poder y la gracia de Jesucristo.
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http://www.conciencia.net/