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lunes, noviembre 16, 2009

Preguntas sobre el Liderazgo


René Padilla

En un artículo publicado en el Boletín Teológico Valdir Steuernagel establece el contraste entre el acercamiento a la educación teológica en la década de los setenta y el acercamiento a la misma en el momento actual. Antes, dice, el método era formal, lógico y discursivo. Hoy, "hasta parece que esta generación desprecia el recurso de la abstracción en sí mismo y busca una formación teológica vivencial, experimental, excitante y hasta mística". El autor escribe desde el ángulo de una persona dedicada a la docencia en una institución de educación teológica y lo que dice apunta a los efectos del "espíritu de la época" en los centros de preparación para el ministerio pastoral. El hecho es, sin embargo, que en este momento un alto porcentaje de pastores y líderes de iglesias son personas que consideran que la preparación que precisan no es de modo alguno la que les ofrecen los seminarios o institutos bíblicos.
¿Para qué sirve la educación teológica si lo que las iglesias posmodernas demandan y buscan son líderes "carismáticos" dinámicos y "predicadores electrónicos", expertos en el uso de los mass media y en el marketing religioso? Si lo que interesa es atraer a las masa para que la iglesia crezca numéricamente, se necesitan dirigentes dispuestos a dejar de lado los roles del pastor tradicional y a ensayar nuevas formas de relacionarse con el público y posturas de ejecutivos empresariales exitosos.Hay que reconocer que los nuevos tiempos exigen para la Iglesia un nuevo tipo de líder, menos "cerebral" y más afectivo; menos discursivo y más consciente de los alcances de los "metamensajes". A la vez, a la luz de la enseñanza bíblica caben algunas preguntas.En primer lugar, ¿qué vigencia tiene para el liderazgo cristiano en el mundo actual el modelo del líder-siervo ejemplificado en Jesucristo? ¿Es posible renunciar irrevocablemente al dinero y al poder que se derivan del éxito numérico de la iglesia-empresa, en una sociedad obsesionada con el poder y el dinero?Por otro lado ¿cómo se pueden desarrollar un liderazgo que toma nota de las exigencias éticas del Evangelio y la dimensión profética de la fe, pero que a la vez provee a la contención afectiva tan anhelada por la gente en este momento histórico?Por último, ¿cómo se puede capacitar a líderes que no rehuyan al compromiso hasta el punto del sacrificio y estén dispuestos a "llevar la cruz" cada día, en medio de una generación que busca la comodidad y el menor esfuerzo en todo?

La ternura que procede del Espirítu. Galatas. 5:22-23


Por Harold Segura

«Antes fuimos tiernos entre vosotros,como la nodriza que cuida con ternura a sus propios hijos»(1 Tes 2:7)
El Espíritu Santo nos otorga poder. Y qué duda queda cuando el clásico texto pentecostal de Hechos 1:8 así lo confirma: «Pero recibiréis poder cuando el Espíritu Santo haya venido sobre vosotros, y me seréis testigos…».A partir de esta verdad se ha construido una teología centrada en los milagros poderosos, en la predicación prodigiosa, en el liderazgo vigoroso y en formas de gobierno eclesiástico «enérgicas» (por decir lo menos). No hablo aquí de las diversas versiones del movimiento pentecostal clásico al cual admiro y respeto. Hablo de las mil y una versiones del cristianismo de nuestro siglo (católicas y evangélicas) que, reconociendo que el Espíritu otorga poder, se han apropiado de esa realidad para tornarse en poderosos a su propia manera.
Hijos de esta expresión (¿degeneración?) del poder del Espíritu son, entre otros, el caudillismo político evangélico y el clericalismo eclesiástico (insignes profetas y apóstoles). Bajo la sombra del poder se ha ocultado el «poderoso» demonio del egoísmo y la ambición.Hoy he vuelto a leer el otro texto pentecostal, el de Gálatas 5:22, donde se nos presenta el fruto del Espíritu. ¡Pobre de este versículo! Quedó en el sótano de nuestra «fe poderosa» doblegado tras la fuerza admirable de los portentos y maravillas. Enseñaba Pablo que el Espíritu produce «amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza». Y me detuve en la menos considerada de estas expresiones del Espíritu: la benignidad, para descubrir que su mejor traducción es dulzura o ternura. Confieso que me significa un descubrimiento admirable.El término griego jréstótés es de difícil traducción al español; así, algunos han optado por benignidad, benevolencia, amabilidad, cordialidad o dulzura. Ternura es otra opción lingüísticamente válida (que me ayuden mis amigos traductores) y con la fuerza para expresar aquello que también da el Espíritu. Porque, valga recordar, el Espíritu actúa con dulzura y terneza (otra posible forma de decir benignidad).Pero esa dulzura, bien sabemos, ha quedado al margen de las virtudes anheladas ante la competencia de otras virtudes más efectivas e impactantes (términos estos del lenguaje mercantil cristiano). Se prefiere pedir a Dios que nos haga poderosos antes de tiernos. Cuando es la ternura la que mejor expresa el poder de Dios. ¡He ahí la paradoja! Es la dulzura la capacidad que mejor expresa la grandeza de Dios, como la ternura su poder.Soñar con una iglesia más tierna, con cristianos más dulces y con dirigentes más llenos de cariño, es volver a soñar con la utopía del Reino, donde Dios también es madre que abraza y amamanta a sus hijos, los mima con ternura y los entretiene entre sus piernas.
(Is 66:12-13).

sábado, octubre 31, 2009

Una Visiòn que me hizo pensar



Juan Stan

No soy muy dado a sueños y visiones, pero a veces son interesantes. Por supuesto, siempre tienen que interpretarse con mucho cuidado, a la luz de las escrituras (igual que la profecía: 1Cor 14:29; 1 Tes 5:21). Hoy quiero contar un sueño que tuve, y también una visión.

En cierta ocasión tuve una visión. Estuve en el Hatillo, en las afueras de Tegucigalpa, predicando sobre el juicio final. Terminando el sermón estaba comentando las palabras tan solemnes de Mateo 7:21-23. Me emocioné mucho con el texto, me sentía realmente en la presencia del Señor, y de repente comencé a ver con mis propios ojos esa escena. "Hermanos y hermanas", dije a la congregación, "ahora mismo estoy viendo a una fila de personas esperando su turno para el encuentro con Jesús". En la visión todos tenían una Biblia debajo del brazo, y (no tengo idea porque) todos los hombres llevaban corbata. Uno atrás en la fila cantaba, con voz muy fuerte y una sonrisa de oreja en oreja, "Cuando allá se pase lista, a mi nombre yo feliz responderé". Uno más adelante en la fila, un poco más cerca al gran encuentro, me explicó que mientras esperaba su turno estaba formulando sus credenciales, como una especie de carta de presentación, para acordarle al Señor quien era él. En seguida él llegó ante Cristo y escuché la siguiente conversación:

Él: “Aquí estoy, Señor, y quiero avisarte que soy creyente evangélico, reconozco tu deidad y te confieso como Señor de señores (tu sabes con qué entusiasmo cantaba mi coro favorito, “Jesucristo es el Señor”). Y quiero acordarte que he profetizado, y además he exorcizado demonios y he hecho milagros, todo en tu nombre. Así que, Señor, ¡favor de abrirme la puerta de tu reino!”.

Jesús: “Muy interesante, pero nada de eso viene al caso. Yo te ordené que guardaras todo lo que yo había mandado, y sin eso todo lo demás no vale un pito. Yo veo que no has hecho el bien que mandé y has hecho el mal que va contra mi voluntad. Así que lo siento mucho, pero vete de aquí, hacedor de maldad. Tú no entras en mi reino”.

Él: "Pero Señor, eso me suena a salvación por las obras. Nosotros creemos en la justificación por la sola fe".

Jesús: "Eso es verdad pero lo has malentendido. La fe que salva es la fe que obra por el amor. La fe sin obras es muerta. Esa fe tuya es pura palabrería".

Él: “¿Pero cómo es eso, Señor? No entiendo. ¿No recuerdas tú que te acepté como único y suficiente Salvador aquella noche en la campaña evangelística? Y permíteme acordarte que soy miembro en plena comunión de una de las denominaciones evangélicas más bíblicas y ortodoxas del país (tú sabes cuál es)”.

Jesús: “Eso no me impresiona tampoco. Ya te dije, ¡vete de aquí!”

Él:(Sigue confundido): “Pero, Señor, cumplí todo lo que nos enseñaron y nos pedían nuestros pastores. Por cierto, ellos me querían mucho”.

Jesús: “¡No me digas! Ahora veo donde está el problema. Pues entonces, tráiganme a esos pastores”.

Pastores: “Sí, Señor, ¿por qué nos has llamado? ¿En qué te podemos servir?”

Jesús: “¿Qué es ese 'evangelio’ falso y fácil, de ofertas baratas, que Ustedes han venido enseñando a esta gente? ¿No se recordaban que yo les iba a pedir cuentas de su fidelidad a mi evangelio? Yo les llamé a tomar la cruz y seguirme, para cumplir toda mi voluntad. Ni lo han hecho ni han enseñado a otros a hacerlo”.

Pastores: “Señor, no te entendemos. No ves que trabajamos muy duro por la iglesia, y predicamos un mensaje muy adaptado a nuestros tiempos. Y vieras cómo se llenaban los templos. Tampoco eran nada malas las ofrendas.”

Jesús: “Pero eso no es lo que yo les ordené. Yo les llamé a un evangelio de discipulado radical, en todos los aspectos de la vida, hasta las últimas consecuencias, hasta la muerte misma, no un evangelio de ofertas baratas”.

Pastores: “Pero Señor, ese mensaje de algunos radicales y extremistas nunca nos parecía a nosotros. Eso no ayudaba para nada al iglecrecimiento, porque, como seguro estarás de acuerdo, lo más importante es llenar los templos para que la iglesia crezca y sea fuerte”.

Jesús (Perdiendo ya la paciencia): “Pues, ya basta. Ustedes llenaban los templos de gente que no pasaban de decir “Señor, Señor”, aplaudir y cantar coros. Váyanse ustedes también de aquí, junto con ellos.”

Mi visión me hizo recordar el letrero de una antigua iglesia en Alemania, con el que terminé ese sermón en Honduras aquella noche:



Me llaman Maestro y no me escuchan,

me llaman Luz y no me miran,

me llaman Camino y no me siguen,

me llaman Vida y no me viven,

me llaman Sabio y no me aprenden,

me llaman Justo y no me temen,

me llaman Señor y no me obedecen,

si yo los condeno no me reclamen.

miércoles, octubre 28, 2009

Hoy también hay "evangelios que no son"



Juan Stam

(Gálatas 1:6-9)

Me asombra que tan pronto estén dejando ustedes
a quien los llamó por la gracia de Cristo,
para pasarse a otro evangelio.
No es que haya otro evangelio,
sino que ciertos individuos estén sembrando confusion entre ustedes
y quieren tergiversar el evangelio de Cristo.
Pero aun si alguno de nosotros
o un ángel del cielo
predicara un evangelio distinto del que les hemos predicado,
¡que caiga bajo maldición! …
ahora lo repito …
¡que caiga bajo maldición!


Para Pablo las buenas nuevas eran el tesoro más grande de nuestra vida en Cristo, y por lo tanto era un “pecado teológico imperdonable” tergiversar o negar el evangelio, como hacían algunos maestros que habían engañado a los gálatas. El mismo apóstol que pudo decir, con profunda convicción cristiana, “No me avergüenzo del evangelio”, pudo, con la misma convicción, declarar malditos los predicadores de cualquier “otro evangelio”. Pablo era muy celoso por nuestra fidelidad al evangelio.
Los gálatas habían aprendido de Pablo el evangelio de la gracia, pero, engañados por algunos cristianos judaizantes, habían recaído en las exigencias de la ley (comidas, circuncisión, nuevas lunas etc). Con eso, les dice Pablo, han roto con Cristo y han caído de la gracia (5:4); ya “Cristo no les servirá de nada” (5:2). Pablo denuncia ese “evangelio legalista” como un falso evangelio, un “otro evangelio” que “tergiversa el evangelio de Cristo” (1:6-7).


Hace cincuenta años un sector amplísimo de los “evangélicos”, especialmente de los Estados Unidos y de América Latina, era de hecho más legalista que evangélico. Para estar bien con Dios, la fórmula era “No fumar, no tomar, no bailar y no ir al cine” (y para algunos, no jugar futbol ni tocar instrumentos mundanos como la guitarra y la marimba). Ellos seguían, sin darse cuenta, el “no-evangelio” que denunció Pablo tan vehemente en esta epístola.


Hoy día, a Dios gracias, ese legalismo ha sido mayormente superado y la tentación ahora puede ser más bien el libertinaje. Sin embargo, han surgido algunos “otros evangelios” que estamos seguros que San Pablo hubiera denunciado en términos igualmente tajantes. Veamos algunos de ellos:



(1) El evangelio dinero-céntrico[1] Se predica “otro evangelio” no sólo por negar una verdad o enseñar un error, sino también por desenfocar el mensaje. Muchas herejías parten de algún aspecto de la verdad, pero lo toman aisladamente y lo exageran y distorsionan. A menudo toman algo periférico y secundario, y lo colocan como central y hasta excluyente. El resultado es un “evangelio ex-céntrico”, desbalanceado, que termina siendo “otro evangelio”. Una verdad fuera de proporción y fuera de su enfoque bíblico, fácilmente se convierte en una herejía.


Así es el caso de la teología de la prosperidad. Parte de enseñanzas bíblicas muy secundarias, las hacen centrales y definitivas, y contradicen (a lo mejor sin darse cuenta) enseñanzas mucho más claras y centrales de las escrituras. Es cierto que el Antiguo Testamento habla de “la bendición de Dios que enriquece”, y cita la prosperidad de Abraham y otros. Pero todo el énfasis bíblico cae más bien en la justicia y la igualdad, como se puede ver en la legislación social y económica de Israel`. especialmente el año sabático (Lev 25:1-7; Deut 15, cancelación de deudas y leyes de ayuda a los pobres) y el año de jubileo (Lev 25, con reforma agraria y mucha legislación social).


Los predicadores de la prosperidad han inventado una supuesta “ley de la siembra”, malinterpretando 2 Cor 9:10. Convierten una simple analogía agrícola en una especie de ley natural automática, comparable a la ley de la gravedad o las leyes de la astrofísica. Pero olvidan que el gran tema central de ese pasaje (2 Cor 8-9), lejos de ser fórmulas mágicas para acumular riquezas, es la invitación a los corintios a demostrar su gratitud a Dios, precisamente ayudando a los pobres de Jeruslén (cf. 1 Cor 9:8-9, el versículo inmediatamente anterior a la analogía agrícola). El modelo es aquel que “siendo rico se hizo pobre por nosotros” (8:9), no el “testimonio” de algún pobre que se hizo rico o, aun más común, de un rico que se hizo más rico, sin mencionar aquellos que “sembraron” pero nunca salieron de su pobreza. Además, 8:14 insiste dos veces en que Dios quiere la mayor igualdad posible, no el enriquecimiento desproporcionado de algunos pocos.


Fuera del mundo evangélico, la teología de la prosperidad ha sido un escándalo y un tropiezo, una vergüenza para la fe. Alberto Cañas. renombrado autor costarricense, lo caracterizó como la doctrina que “el rico lo es porque Dios lo premia, y el pobre porque Dios lo castiga. Ergo, los ricos son los elegidos de Dios” (La República, 4 de julio de 2007). Esa es la impresión que produce esa teología entre los de afuera.


El evangelio, en cambio, nos llama a entregarnos para que todos tengan lo suficiente, que la brecha entre ricos y pobres sea mínima, y que no haya injusticia.


(2) El evangelio demonio-céntrico, conocido como “guerra espiritual”: Este movimiento ve demonios por todos lados y tiende a enfocarse mucho más en ellos que en Cristo. Interpretan toda la vida como una lucha contra Satanás y sus huestes. Es cierto que los evangelios presentan numerosos casos de individuos poseídos por demonios, a los que exorcizó Jesús. Es una realidad que no debe negarse, pero no es central en los evangelios ni debe ser central en nuestra experiencia de fe. Karl Barth dijo una vez que los poderes demoníacos son una realidad, pero no debemos mirarlos más que por el rabo del ojo. Concentrarnos en ellos es darles gusto y darles un poder que de otra manera no tendrían. Por cada mirada hacia ellos, debemos echar diez miradas hacia Cristo.


En las epístolas de San Pablo, lo demoníaco se manifiesta en “principados y poderes, tronos y coronas”, o sea, en fuerzas y estructuras de maldad, no en individuos con espuma en la boca. El Apocalipsis es el libro del Nueva Testamento que más énfasis pone en el diablo y sus aliados, pero lo ve definitivamente en el imperio romano (Apoc 13:2; 17:9-11). Los militantes de la guerra espiritual ven demonios muchas veces donde no están, pero quedan totalmente ciegos a la presencia diabólica donde realmente está.



Hay una clara veta de belicismo en esta teología; practicarlo es un poco como jugar a guerra con Nintendo o gozarse sádicamente en películas de tortura. Una vez una hermana evangélica me confesó ingenuamente, “A mi me encanta la guerra espiritual, es muy emocionante”. Por eso, los mismos que practican “liberación” por medio de exorcisimos, no tienen el menor problema en apoyar incondicionalmente el militarismo criminal del Pentágono o los ejércitos y dictadores asesinos de sus propios países.


El diablo es real, y sus huestes son reales, pero en conjunto todos son un enemigo ya vencido por Cristo. No tenemos por que fijarnos obsesivamente en ellos. Apocalipsis aun se burla un poco del ellos. Al pobre dragón de Apocalipsis 12, absolutamente nada le va bien; es un fracaso total, es de veras un pobre diablo. Más adelante vemos al dragón y sus aliados no sólo vomitar, sino vomitar ranas; las criaturas más feas que han salido de la mano del Creador salen ahora de las bocas de ellos. Porque el Apocalipsis sabe que el diablo está derrotado ya, puede reconocer toda su realidad sin temerlo por un segundo ni cederle una pulgada. Porque ha concentrado toda su mirada en el Cordero, puede mirar al dragón “por el rabo del ojo” mientras celebra el triunfo del Crucificado.


(3) El evangelio milagro-céntrico: No cabe duda de que los milagros son importantes en las escrituras e importantes para nuestra fe, pero nuevamente, una teología cuyo énfasis principal cae en los milagros, como tema casi exclusivo, no es el evangelio que proclama el Nuevo Testamento. Los milagros son señales, y con cada milagro debemos preguntarnos, “¿Qué nos está diciendo Dios con esta señal?” Como bien ha dicho Plutarco Bonilla, “Los milagros también son parábolas”. El milagro no es un fin en sí sino ocurre en función de la historia de la salvación, dónde Dios quiere y cuándo Dios quiere. Durante períodos enteros de la historia bíblica, y en la vida de grandes heroes de la fe, no ocurrieron milagros. Abraham, por ejemplo, o Samuel, David o los profetas bíblicas, no se caracterizaron por poderes milagrosos. Los milagros son muy legítimos en su lugar, pero su lugar no es en el centro de nuestra fe y vida cristiana.


Originalmente los dones se entendían como la acción de Dios al dar; un don de sanidad, por ejemplo, era básicamente el acto de Dios al darle salud al enfermo, no una fuerza especial que poseyera alguna persona para lograr milagros. Por eso, cuando Dios sanó al cojo por medio de Pedro y Juan, éstos dijeron, “¿Por qué poneís los ojos en nosotros, como si por nuestro poder o piedad hubiésemos hecho andar a éste? El Dios deAbraham … ha glorificado a su Hijo Jesús” (Hech 3:12-13). Poner los ojos en un “sanador” humano suele ser señal de un evangelio milagro-céntrico.


Gracias a Dios por todos sus dones maravillosos y por su gran poder. Pero cuando esos milagros ocupan el centro de nuestra fe y nuestras vidas, en vez de Dios y su Hijo Jesucristo, fácilmente termina siendo “otro evangelio” al que correspondería la vehemente denuncia del Apóstol Pablo.


(4) El evangelio rapto-céntrico: Esta es la variante escatológico-profética del evangelio milagro-céntrico. En este caso, la fe se centra en que Cristo vendrá a “levantar a su iglesia” y llevarla al cielo antes de que comience la gran tribulación. El hecho es que esta ferviente expectativa del rapto de la iglesia domina la fe de millones de evangélicos, y a veces es toda su esperanza. Hace unos años escuché el testimonio de una persona recién convertida, quien dijo: “Ahora siento un alivio muy grande, pues no sufrirá los terrores de la gran tribulación ni iré al infierno después”. Un popular predicador televisivo, más charlatán que expositor bíblico, solía preguntar al público, “¿Cuántos esperan la venida de Cristo?”. A los que levantaban la mano respondía frívolamente, “¡Equivocados! No esperamos a Cristo sino al rapto de la iglesia”.


Cabe un debate serio en cuanto a la enseñaza novotestamentaria sobre la venida de Cristo y el mal llamado “rapto”. A favor del rapto pre-tribulacionist hay argumentos válidos, mayormente inferenciales o cuestionables exegéticamente; creo que de hecho, son mucho más fuertes los argumentos exegéticos en contra de tal interpretación. Pero en cualquier caso, el rapto es de los temas menos importantes en el Nuevo Testamento y jamás debe ocupar el centro de nuestra fe y esperanza.

La palabra “rapto” nunca aparece en la Biblia sino que se deriva de la Vulgata (traducción al latin). En 1 Tesalonicenses 4:17 “seremos arrebatados” es un verbo pero “al encuentro con el Señor”, en el griego original, es un sustantivo. Ese “encuentro” era un momento importante en las venidas de grandes personajes como el emperador, generales victoriosos y otros, y aquí, la de nuestro Señor Jesucristo. En la interpretación bíblica y la teología, es peligroso cambiar verbos de acción (”arrebatar”) en sustantivos abstractos (”el rapto”). En el texto de San Pablo, el verbo “seremos arrebatados” no es más que transporte para llevarnos a lo que realmente importa, que es precisamente la gloriosa esperanza de “nuestro encuentro con él”.


El “evangelio rapto-céntrico” no sólo confunde verbos con sustantivos abstractos, sino también confunde lo que es mero “transporte” con lo que es realmente importante, el encontrarnos con aquel que hemos amado sin haberlo visto (1 Pedro 1:8). Cualquier evangelio rapto-céntrico en vez de Cristo-céntrico es un evangelio falso que recibe la condena del apóstol Pablo.


(5) El evangelio ego-céntrico: Un denominador común de estos “evangelios que no son” es su egocentrismo. Proclaman un evangelio de ofertas, lo que Dietrich Bonhoffer calificó de “gracia barata”. Te ofrece, sin las exigencias del costoso discipulado, la prosperidad, el poder y la victoria, la sanidad y la profecía y el escape de la gran tribulación y del infierno. Vienen al caso las palabras de José Martí en cuanto a los curas y predicadores de su época:


¿Qué juicio debes de formar de un hombre que dice que te va a hacer un gran bien, que lo tiene en su mano, que sin él te condenas, que de él depende tu salvación, y por unas monedas de plata te niega ese inmenso beneficio? ¿No es ese hombre un malvado, un egoista, un avaricioso? ¿Qué ideas te haces de Dios, si fuera Dios de veras quien enviase semejantes mensajeros?
Ese Dios que regatea, que vende la salvación, que todo lo hace en cambio de dinero, que manda las gentes al infierno si no le pagan, y si le pagan les manda al cielo, ese Dios es una especie de prestamista, de usurero, de tendero. ¡No, amigo mío, hay otro Dios!


¡Cuánta falta nos hace a todos los cristianos hoy meditar seriamente en el soneto anónimo y muy evangélico del siglo XVI:
No me mueve, mi Dios, para quererte
el cielo que me tienes prometido,
ni me mueve el infierno tan temido
para dejar por eso de ofenderte.
Tú me mueves, Señor, muéveme el verte
clavado en una cruz y escarnecido,
muéveme ver tu cuerpo tan herido,
muévenme tus afrentas y tu muerte.
Muéveme, en fin, tu amor, y en tal manera,
que aunque no hubiera cielo, yo te amara,
y aunque no hubiera infierno, te temiera.
No me tienes que dar porque te quiera,
pues aunque lo que espero no esperara,
lo mismo que te quiero te quisiera.


Si no debe ser el cielo que nos motiva a amar a Dios, mucho menos debe ser “la prosperidad o la salud milagrosa que me tienes prometida” (aun cuando esas cosas sean legítimas). Si el temor al infierno no debe motivar nuestra fe, mucho menos debe ser el temor a los demonios o a “la gran tribulación tan temida, para dejar por eso de ofenderte”. Cualquier “evangelio” que se centra sólo en ofertas, de ganga y baratillo, definitvamente no es el evangelio del Nuevo Testamento.


(6) El evangelio cristo-céntrico es el único evangelio verdadero, que juzga y denuncia, igual que Pablo, a todos los “pseudo-evangelios” ex-céntricos y egocéntricos de nuestro tiempo. Su único centro inconmovible es Jesucristo, el Verbo hecho carne, en cuya muerte y resurrección está nuestra única salvación. Llama la atención la ausencia del mensaje de la cruz en los “evangelios” tan populares en estos días. “Me propuse no saber entre vosotros cosa alguna sino a Jesucristo, y a éste crucificado”, porque para nosotros el mensaje de la cruz es “poder de Dios, y sabiduría de Dios” (1 Cor 1:24; 2:2; cf. Fil 3:7-10).


El verdadero evangelio es un mensaje de salvación por la gracia de Dios, pero no por la gracia barata; de justificación por la fe, pero por “la fe que obra mediante el amor eficaz” (Gál 5:6 paráfrasis personal). Jesucristo nos llama a tomar la cruz y seguirlo a él (Mat 16:24), no sólo a ser creyentes o miembros de alguna iglesia y recibir beneficios gratuitos. Nos manda al mundo, no a comerciar con una serie de productos religiosos, ni tan sólo producir simpatizantes “que creen todo lo que os he enseñado”, sino a hacer discípulos, dijo Jesús, “que guarden todas las cosas que os he mandado” (Mat 28:20). Cristo nos llama a todos a la aventura del discipulado radical.


Hay “evangelios” hoy que dan vergüenza al evangelio. Pero del verdadero evangelio podemos decir con San Pablo, “No me avergüenzo del evangelio, porque es poder de Dios para salvación a todos … ” (Rom 1:16).

jueves, octubre 22, 2009

EL arte ecuménico del ser humano



Carmelo Alvarez, Estados Unidos

Hace unos años, de visita en Madrid, España, me encontré en una librería un libro enigmático y fascinante. El escritor, un filósofo marxista polaco, Adam Schaff, reunía en aquel tomo varios artículos bajo el sugestivo título, Humanismo ecuménico. Yo conocía lo expuesto por Erich Fromm, el psicólogo neofreudiano que acuñó la frase, Humanismo socialista, publicando un tomo con ese mismo título (edición castellana de 1966) con artículos muy variados, incluyendo a Adam Schaff, y otros connotados pensadores del siglo XX. El propósito de Erich Fromm era buscar un denominador común entre pensadores marxistas y no marxistas, pero de clara opción socialista y humanista. Fromm lo resumía así: “Uno de los fenómenos más notables de la última década consiste en el renacimiento del humanismo dentro de diversos sistemas ideológicos.”

Adam Schaff resumía el humanismo ecuménico de esta manera: “Para resolver los problemas a los que se enfrenta hoy la humanidad (en un futuro no lejano se agudizarán notablemente) es imprescindible una estrecha colaboración entre estos humanismos afines, y que se complementan, el socialista y el cristiano”. Me parece que ambos autores estaban buscando no solo una coincidencia o acuerdo táctico-estratégico entre socialistas y cristianos. Creo que buscaban un camino que de cuentas del esfuerzo que la humanidad debe hacer para una vida más plenamente digna y fraterna que incluya el cuidado de toda la creación, y el lugar de la especie humana en esa creación. Camino a un futuro mejor en paz y con justicia. El teólogo y filósofo, Leonardo Boff, desde Brasil, hace la misma advertencia con un sentido de urgencia y clamor profético, y por ende, ético, en todos sus libros y artículos.

¿Qué tienen estas ideas que ver con Mercedes Sosa y Cintio Vitier? Creo que mucho.

Mercedes, una mujer mestiza, profundamente orgullosa de sus raíces autóctonas, reciamente formada en un paradigma profético-musical que hizo de su voz un arma extraordinaria para enarbolar un reclamo a los militares argentinos por sus atropellos a la sociedad argentina y un mensaje universal que hiciera visible la violación de los derechos humanos a nivel mundial. Por eso se convirtió en una embajadora de la canción comprometida, con mensajes de denuncia y anuncio. Su voz se dejó escuchar como un eco resonante por todos los continentes, sin tregua, ni descanso: Gastó su voz en solidaridad con los pueblos oprimidos y las gentes postergadas. En cada escenario supo aunar los sentimientos de jóvenes y ancianos, que la vieron y la vivieron como un ícono de la esperanza y la libertad.

En la trayectoria artística de Mercedes Sosa hay una conciencia latinoamericanista y caribeña que le permitió ir configurando un repertorio variado en ritmos y tonadas, con un mensaje comprometido y rico, desde una opción política liberadora. Su humanismo estaba salpicado de una espiritualidad diáfana, encarnada en los paisajes y las realidades que iba admirando desde la pampa argentina, pasando por los Andes, recalando en Centroamérica y México, culminando en el Caribe. Se hizo acompañar de una pléyade impresionante de cantautores como el inolvidable Atahualpa Yupanqui, Víctor Heredia, León Gieco, Fito Páez, Ariel Ramírez, César Isella, Violeta Parra, Víctor Jara, Pablo Milanés, Silvio Rodríguez y Joan Manuel Serrat, para mencionar a los más prominentes y constantes. Con ellos trabó una gran amistad, porque para Mercedes Sosa cantar era un don que hacía amigos y amigas.

Cintio Vitier, es el gran poeta cubano del siglo XX, de raigambre cristiana y probada opción revolucionaria y patriótica, que hizo de su vida un compromiso con la verdad y la justicia. Su poesía, y todo su pensamiento, fue una constante búsqueda de una dimensión ética, humanista y cristiana de la vida. Su fe cristiana estaba enmarcada en una heterodoxia que le permitía guardar distancia del cristianismo institucionalizado. Su opción revolucionaria estaba cimbrada en una profunda vertiente martiana de altos valores morales y una profunda lealtad a esa “cubanía” que lo definió como patriota y revolucionario cabal, a toda prueba. Su libro Ese sol ardiente moral: una historia de la eticidad cubana, muestra una profunda influencia martiana. Su padre, el filósofo y maestro Medardo Vitier, hijo de la Matanzas egregia de las letras y la cultura, le inculcó a Cintio Vitier esa preocupación humanista cristiana. El pensamiento de Martí lo urgió a bucear e indagar en el pensamiento liberal de la ilustración cubana. El Padre Félix Varela y José de la Luz y Caballero, fueron luces importantes en ese peregrinaje intelectual

Don Cintio Vitier tomó muy en serio su vocación ecuménica. Propició diálogos muy íntimos con pensadores protestantes como Rafael Cepeda, y otras figuras del firmamento religioso cubano. Su gran aporte en el Centro de Estudios Martianos y el acopio, la edición, y la promoción de la obra literaria de José Martí, fue otro aporte creativo a la vida intelectual cubana, latinoamericana y caribeña.

¿Qué legado nos dejan estas dos figuras del arte y el pensamiento latinoamericano y caribeño?

Mercedes Sosa le tenía un gran cariño a una canción que ella ha inmortalizado, convirtiéndola en un himno ecuménico en el horizonte latinoamericano, Canción con todos de A. Tejada Gómez (letra) y César Isella (música):

Todas las voces todas, todas las manos todas

Toda la sangre puede ser canción en el viento;

Canta conmigo, canta, hermano americano, libera tu esperanza

Con un grito en la voz.

Don Cintio Vitier nos da un mensaje tierno, solidario, y de talante ecuménico, en este segmento de su bello poema, Nada serán mis palabras:

Nada será lo que soy

Si en los otros no se apoya:

Mi presencia en otro hombro,

Mi esperanza en su congoja.

Abrazados al arte ecuménico de ser humanos, Mercedes y Cintio, nos universalizaron, se universalizaron, y nos han legado una dimensión humanista que opta por la liberación integral del ser humano. Desde un ecumenismo amplio. Por lo tanto invoco al apóstol José Martí, que nos decía: “Yo abrazo a todos los que saben amar”.

domingo, octubre 18, 2009

Canciones de Adoración y Alabanza




Para el director del coro; sobre “ajelet-hasahar”. Salmo de David.

Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?
¿Por qué estás tan lejos de mi salvación y de las palabras de mi clamor?
(Salmo 22:1)

Sobre “Ajelet Hasahar” – Si pensaste que la pasión contemporánea por la alabanza y adoración comenzó en esta generación, entonces no has leído los Salmos. De hecho, Moisés inició todo este género con su canción (Éxodo 15), pero David es el ejemplo máximo. A pesar de esto, la alabanza y adoración de David probablemente nunca lleguen a nuestros servicios dominicales. ¿Por qué? Porque muchas veces no tiene la perspectiva positiva y alegre que esperamos ahora. La alabanza y adoración de las canciones de David vienen de una penetrante experiencia de vida, no de las respuestas teológicas idealizadas.

Un gran ejemplo es el Salmo 22. Reconocemos el salmo por su primer versículo (”Señor, Señor, ¿porque me has desamparado?”), pero ese no es el primer versículo hebreo. El primer versículo hebreo es una instrucción al maestro del coro de llevar la letra con la música de una canción llamada, “los venados del amanecer.” En hebreo, ésta frase es “ajelet-hasahar”.

Ahora, probablemente piensas, “¿Y qué?” ¿Qué importa que David deseara que éste salmo se cantara al son de una canción sobre venados? Ah, pero no ves lo sorprendente que es hasta que conoces las implicaciones de la decisión de David. Verás, las palabras “ajelet-hasahar” son usadas en otra parte de las Escrituras (Cantares 6:10, Proverbios 5:19) como metáforas de la bella novia de un hombre. Hubieras visto la pista si supieras que la palabra “ajelet” se refiere específicamente a un venado hembra. La música que escoge David pudiera fácilmente haber sido una canción matrimonial. Pero para David, la canción gozosa de la noche de bodas se convierte en el vehículo que relata una pérdida terrible – la ausencia de Dios.

Imagina tomar una de las canciones comunes de una celebración, como “Aquí estoy para Alabarte,” y reescribir la letra para que la canción se convierta en un tema del abandono de Dios. Ahora tienes una idea del contraste marcado que David desea emplear. David toma una canción de boda (posiblemente) y la convierte en un lamento fúnebre.

¿Por qué crearía David tal yuxtaposición? Quizás David deseaba que la canción misma marcara el trágico contenido de las palabras. “Mi Dios, ¿dónde estás? ¿Porque me has desamparado? Estoy perdido y confundido. Sé quién eres Tú, pero no veo apropiado Tu actuar. ¿Qué pasa?” La lírica es sorprendente, aun más cuando se cantan al son de una canción de exuberancia gozosa. Ahora la música y la lírica nos lanzan en la confusión de éstos pensamientos. Esperábamos un Dios de gracia – y logramos un Dios de silencio. Deseábamos mañanas de gozo, y obtuvimos camas vacías.

¿Alabanza y adoración? Si, la Biblia no permite que nos escapemos a un mundo ficticio de repeticiones de “todo es perfecto.” La adoración y alabanza comienza aquí – en la disparidad entre lo que debería ser y lo que es, en lamentos desesperados y vacíos. La alabanza y adoración comienza con la ausencia del amante de mi alma – pero no termina allí, como podremos ver.
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miércoles, septiembre 23, 2009

EL sindrome de Peter Pan en los Cristianos



Por Romeo Guevara

La mayoría de nosotros probablemente recordamos la historia de Peter Pan, un chico que rechazó el hecho de crecer. Deseando escapar de las responsabilidades de la adultez, determinó permanecer eternamente joven para poder cuidar libremente la tierra de nunca jamás. Hay algo atractivo acerca de este enfoque divertido de la vida. Nos ofrece el gozo de la niñez y la adolescencia sin la responsabilidad de la adultez. Y aquellos que abrazan este idealístico estilo de vida llegan a ser como Peter Pan un jovencito capturado en el medio de o en el abismo entre el hombre que no quiso ser hombre y el chico que se extendió en su niñez. Alguien dijo que los niños que siguen los pasos de Peter Pan eventualmente experimentan serios problemas sicológicos que los llevan al mal ajuste social. Muchos de ellos son emocionalmente lisiados e ineptos en las relaciones interpersonales, tienen sentimientos de aislamiento y fallan grandemente con una sociedad que es poca paciente con adultos que actúan como niños. Pero esta gente no ve razón por lo cual ellos deberían sentirse mal. Viendo sus problemas como temporales, hacen su mejor esfuerzo para olvidarse de ellos. Sin necesidad de decirlo, esto empeora cada vez más su situación. Ahora bien, espiritualmente hablando hay muchas personas que se convierten en niños de Dios pero nunca en adultos. Aún ellos pueden estar en sus 20 o más viejos pero permanecen como unos adolescentes espirituales. La Biblia da varios ejemplos de cristianos adolescentes atrapados en cuerpos adultos. Vamos a considerar tres de estas figuras en orden para un mejor discernimiento de nuestra etapa espiritual de crecimiento y aprender como podemos guardarnos en contra de una adolescencia espiritual permanente.
I. En primer lugar veamos LAS CARACTERISTICAS INNEGABLES DE LOS ADULTOS-ADOLESCENTES. Hay por lo menos 3 rasgos que identifican a los adultos-adolescentes. A. Inestabilidad cuando las cosas se ponen difíciles. Los adolescentes como adultos no tienen poder de permanencia durante los tiempos de dificultad. Cuando el camino por el que están viajando se hace áspero, ellos giran y se salen por una encrucijada menos demandante y dolorosa. Y si el nuevo camino llega a ser no placentero, continúan en otro camino. En pocas palabras son muy inestables para obedecer “sobre un período largo de tiempo y una sola dirección.
B. Irresponsabilidad cuando el mundo se vuelve atractivo. Los adolescentes-adultos frecuentemente pueden resistir las seducciones blandas. Pero cuando son enfrentados con unas grandes tentaciones al pecado, ellos a menudo sucumben sin mucha pelea. C. Insensibilidad cuando la voluntad es desafiada. Los adultos-adolescentes son usualmente obstinados a los consejos de otros y son incapaces de dar o ceder sus derechos por el bien de aquellos que los rodean. Ahora me gustaría pasar a los ejemplos bíblicos para ilustrar los conceptos arriba vertidos. II. En segundo lugar EJEMPLOS DE ADULTOS-ADOLESCENTES EN LA BIBLIA. Las características del adolescente de inestabilidad, irresponsabilidad e insensibilidad son ejemplificadas por tres creyentes del Nuevo Testamento, a saber, Juan Marcos, Démas y Diótrefes. Consideraremos lo que la Biblia dice acerca de la inmadurez espiritual de estos hombres. A. Juan Marcos: El hombre que huyó cuando las cosas se pusieron serias. Anterior al primer viaje misionero de Pablo, Bernabé y Pablo dejaron Jerusalén y fueron a Antioquia, tomando con ellos a un joven cristiano llamado Juan Marcos (Hechos 12:25-13:3), porque Juan Marcos era inestables.
1. Somos inestables: por las falsas expectativas. Podemos imaginar que esto era ni más ni menos que un gran honor de Juan Marcos. Después de todo, estaba viajando con dos de los más conocidos y altamente respetados cristianos de sus días. El probablemente pensó todo acerca de lo que podría aprender de sus compañeros y quizás aún soñar que el podría ser parte de la evangelización de todo el mundo conocido. El idealismo de Juan Marcos debió florecer cuando navegaron con Pablo y Bernabé en el puerto de Salamina, una hermosa ciudad que había tenido una inmensa población judía. En medio de esta maravillosa vista de esta ciudad, el ayudó a Pablo y Bernabé a “proclamar la Palabra de Dios “(Hechos 13:5). Esta hermosa experiencia pudo haber causado a Juan Marcos la impresión de que el trabajo misionero sería siempre placentero y que involucraba poca pelea y poco esfuerzo.
2. Somos inestables porque no consideramos el precio de la vida cristiana. Como sea, el aprendió rápido que esto no es normal, sino la excepción. Desde Salamina los tres misioneros viajaron a Pafos, donde encontraron un mago hostil llamado Elimas (v.8). Juan Marcos fue testigo de la confrontación de Pablo con el mago y vio como “una inmensa tiniebla vino sobre Elymas, causándole a él no poder encontrar la luz y ser guiado por la mano de otros. Este encuentro (v.11) debe haber llevado a Juan Marcos pensar que postura idealista del ministerio cristiano era totalmente falsa. Eventualmente Pablo y Bernabé y Juan Marcos dejaron Pafos y navegaron a Perga en Panfilia una ciudad muy difícil. 3. Somos inestables cuando vemos complicaciones. Panfilia era una ruda e inhóspita región costera, montañosa en Asia Menor (13ª) En algún momento después de su llegada Juan Marcos los “abandonó” y regresó a Jerusalén (13b). Se fue en retirada. La Biblia no dice porque se retiró. En fin estos eventos resultaron en la pérdida del coraje, confianza y optimismo, resultando en abandono de sus compañeros. Cualquiera que fuera la causa, conocemos que causó en Pablo gran tristeza e incomodidad su retiro. Podemos ver que el se rehusó volver a viajar con él (Hech. 15:36-40). En este punto de su vida Juan fue incapaz de luchar con los rigores y retos del ministerio. El inmediatamente reveló ser un adolescente en cuerpo de adulto.
Al pensar en Juan Marcos y sus características, no puedo dejar de pensar en los miles de creyentes en El Salvador que asisten a nuestras iglesias, y que son tan inestables como Juan Marcos. Hace algún tiempo intenté formar una nueva congregación que resultó en un tremendo fracaso (por lo menos así lo veo yo quizás Dios no), la gente que asistía, era tremendamente inestable, no se podía hacer mayor cosa, porque no había nada que poner a trabajar. Era frustrante el reunirme domingo a domingo y ver como a veces asistían otra vez no, y un montón de características parecidas a las de Juan Marcos. Al final decidí no continuar con el proyecto. Y así como mi experiencia muchas iglesias tienen este tipo de personas que se echan para atrás cuando ven que el ministerio es exigente y demandante.
Ahora veamos el segundo ejemplo: B. Démas: Un hombre irresponsable que amó el mundo. Conocemos de Colosenses 4:14 y Filemón 23-24 que Demas fue un cristiano y colaborador de Lucas y Pablo. Siendo así, aprendemos en 2 Timoteo que cuando Pablo fue encarcelado, Demas desertó de él. (2 Tim. 4:10 Cf. 1:18, 16-17). Dice que el abandonó a Pablo “porque amó el presente mundo”. El verbo “abandonó” implica bajar la guardia, quedarse rezagado, abandonarse. Lejos de mantener su atención en Cristo y sus recompensas celestiales (v.8), Demas sucumbió a la luz y lujo del confort y los tesoros terrenales. ¿Cuáles son los síntomas o quizás el proceso de una persona que se está alejando de Dios y amando más el mundo? 1. Bajar la guardia, el uso de “abandonó” implica esto. ¿En donde bajamos la guardia? Al dejar de estudiar la palabra, al dejar de orar, y el exponernos a situaciones comprometedoras que nos debilitaran nuestras defensas espirituales.
2. Abandonamos nuestros compañeros de fe. La expresión “me ha desamparado” implica que lo abandonó a él y lo dejó en apuros. La separación no sólo era local, sino espiritual también. Demas había dejado a Pablo en serios problemas. 3. Ponemos la vista en lo terrenal. La expresión “amando” es un participio aoristo del verbo “agapao”. El participio indica una calidad de acción, el aoristo una acción terminada y el uso del verbo agapao implica una decisión voluntaria pero profunda. En pocas palabras la expresión denota que la decisión de Demas fue fuerte, intencionada y escandalosa, pero que fue una decisión de su propia voluntad alejarse de Cristo y decidir amar al mundo. No fue forzoso sino fue intencionada y voluntaria. De alguna manera le había atraído el presente siglo en el que vivía y ya no quería seguir el evangelio. Es decir Las palabras de Pablo, “amando (agapeµsas) este mundo”, sugieren que fue algún interés personal, y no un acto de cobardía, lo que llevó a Demas a Tesalónica: quizás era de allí. “Amando este mundo” es una expresión triste ya que fue verdaderamente vil que este hombre trocara el amor de Cristo por el amor del mundo. Y sin embargo, no debemos suponer que él del todo haya negado a Cristo, o que se haya entregado a la impiedad y a las atracciones del mundo; sencillamente prefirió sus propias conveniencias, o su seguridad personal a la de Pablo. Demás no podía haber auxiliado a Pablo sin muchas molestias y vejaciones, además del inminente riesgo de su vida; estaba expuesto a muchos reproches, y debe de haber soportado muchos insultos, aparte de verse obligado a dejar a un lado sus propios asuntos; y, por consiguiente, dominado por su aversión a la cruz, resolvió atender a sus propios intereses. Tampoco es de dudarse que él haya disfrutado de una buena posición en el mundo. Y que fue uno de los hombres más importantes puede conjeturarse por el hecho de que Pablo lo menciona entre un número reducido de personas (Col. 4:14), y también en la Epístola a Filemón (v. 24), donde igualmente ocupa un puesto entre los ayudantes de Pablo; por consiguiente, no tenemos por qué extrañarnos de que Pablo lo critique tan duramente en esta ocasión, por preocuparse más de sí mismo que de Cristo. Lo que es evidente es que retrocedió en sus convicciones. Recuerdo a un amigo mío, por cierto era cantante de una agrupación muy popular y famosa de El Salvador. El llegó al evangelio y lo vi progresar en la iglesia, luego su hijo menor, fue diagnosticado con un tumor cerebral, y murió. Después de esta situación mi amigo retrocedió y “volvió al mundo”. No pudo soportar la prueba de la muerte de su hijo. Lo comprendo, no lo justifico, pero lo comprendo. Quizás la presión de Demas fue tanta que ya no pudo sostenerse. Si Demas fue irresponsable, y amó el mundo. Cuantos de los creyentes en El Salvador son como Demas, que se han alejado del Señor porque aman más el mundo. Me imagino que son muchísimos. C. Diótrefes: Un hombre insensible. En 3 de Juan leemos de un individuo que fue autonombrado líder en su iglesia. El deseó estar a cargo y tener en cada seguidor un esclavo. El quería que su palabra fuera el único consejo de esa iglesia. Juan lo llega a describir, como alguien que gusta de la atención, de ser prepotente, ser parloteador, ser exclusivo y ser un dictador. Juan usa en el griego una palabra que resume todo lo que este hombre es y cuál es su doctrina. La palabra es “que le gusta tener el primer lugar”, la expresión en griego es “filoproteu” y el sustantivo es “filoprimatosis” y la traduce como amar ser preeminente (filos, amador), luchar por ser el primero, codiciar tener el primer lugar. La filoprimatosis es un síntoma de un adolescente en cuerpo de adulto. Esta conducta es muy dañina en el pueblo de Dios. Por casi unos cinco años compartí la vida cristiana con un joven empresario, que había reconciliado con Dios. Luego el dijo ser llamado al pastorado, y cuando salí por cinco años de ministerio a Guatemala, el se quedó con la iglesia que habíamos formado años atrás. Después del tiempo antes mencionado, regresé y le ayudé por un año más o menos en su iglesia. Desafortunadamente, este colega sufría un ataque crónico de filoprimatosis. Le encantaba ser el número uno, la iglesia giraba alrededor de su persona, le encantaba que lo admiraran, cada vez que pasaba la púlpito a pesar de su poca preparación y escasos conocimientos teológicos, era una disertación que giraba alrededor de lo que era él, de lo que le pasaba a él, de lo que creía él. Añádale que su familia y sobre todo su madre, que lo había consentido hasta estas alturas todavía, lo ensalzaban y lo ponían como el centro de atención de la iglesia. Este es un caso típico de un adolescente en cuerpo de adulto. Al final me cansé de tanto show y abandoné la iglesia. Eso hace unos dos años, y por lo que he oído continúa con las mismas características. Y el es solo una muestra de lo que la enfermedad está regada por todo la iglesia. Hay miles de Diótrefes que se enseñorean de la iglesia, diciendo que nadie más puede ministrar a la gente solamente ellos.
Cuál es entonces la cura para los adolescentes en cuerpo de adultos? Bueno todos los cristianos debemos pasar a través de la adolescencia, pero debemos pasar de esa etapa. Deberíamos guardarnos en contra del síndrome de Peter Pan, poniendo a funcionar tres principios prácticos en nuestra vida.
1. Cuando luche con la inestabilidad realice actos de fe, tome decisiones de acercarse a Dios más que nunca, a su iglesia y a sus compañeros de milicia. 2. Cuando sea tentado por la irresponsabilidad, piense en las consecuencias de la carnalidad. 3. Cuando sienta deseo de manipular, dominar recuerde que el único Señor de la iglesia es Jesucristo y a él le pertenece la iglesia, porque el pagó por ella con su sangre.

martes, septiembre 15, 2009

Dos en Uno



Skip Moen
le dijo*: Tú mismo lo has dicho; sin embargo, os digo que desde ahora veréis AL HIJO DEL HOMBRE SENTADO A LA DIESTRA DEL PODER, y VINIENDO SOBRE LAS NUBES DEL CIELO. Mateo 26:64
Dos en Uno - Binyan av mishnaic ketuvim (”construir principios de enseñanza sobre dos versículos”) es el razonamiento desde dos versículos a un principio mas grande. Sucede todo el tiempo en el Nuevo Testamento. En este versículo, Yeshua toma porciones de un verso en el Salmo 110:1 y lo inserta en un verso de Daniel 7:13. Los dos versículos:Dice el SEÑOR a mi Señor: Siéntate a mi diestra, hasta que ponga a tus enemigos por estrado de tus pies. Salmo 110:1Seguí mirando en las visiones nocturnas, y he aquí, con las nubes del cielo venía uno como un Hijo de Hombre, que se dirigió al Anciano de Días y fue presentado ante El. Daniel 7:13Nota los cambios que hace Yeshua. Altera el versículo en el Salmo para que lea “sentado a mi diestra.” Después lo combina con la visión de Daniel para que no quede duda que la aplicación del Salmo 110 a Si mismo contiene la implicación que El es el Hijo del Hombre quién es presentado victoriosamente al Anciano de Días. Pero la implicación va mucho más allá. Yeshua sugiere que El es quién “viene en las nubes,” un rol adscrito solo a Dios. Yeshua combina dos versículos para llegar a una conclusión mucho mayor. ¿Cual es la conclusión? ¡El es Dios!Lee la historia de nuevo. Notaste que nadie grito, “¡Esa exegesis es terrible!” Nadie cuestionó su erudición. Todos sabían perfectamente lo que hacía, y el procedimiento era apropiado. Lo que los enfureció no fue la hermenéutica. Fue la conclusión.Yeshua también era rabino. Si leemos Sus palabras desde la perspectiva de un rabino, vemos más claramente como maneja la Escritura, como interpreta la Palabra y cuáles técnicas utiliza para extraer su contenido. Quizás necesitemos un curso en pensamiento rabínico antes de correr proclamando las enseñanzas de Jesús. Nuestra aproximación es como utilizar el dialogo de 100 Años de Soledad como si fueran las palabras de Cervantes en el Quijote.¿Qué aprendemos hoy? Aprendemos a tener cuidado, Quizás todo lo que dice Yeshua no es tan obvio como parece serlo en la traducción. Quizás debamos prestar atención a la cultura antes de comenzar a concluir sobre las aplicaciones contemporáneas. Quizás haya espacio para el dialogo en vez del dogma. Binyan av mishnaic ketuvim, Salmo 110:1, Daniel 7:13, mateo 26:64, hermenéutica, interpretación

Cuanto Más


Skip Moen,

Si al dueño de la casa lo han llamado Belcebú, ¡cuánto más a los de su casa! Mateo 10:25

Cuanto Más - El primer principio de interpretación rabínica era común en la enseñanza de Yeshua. Este solo es un ejemplo de Mateo. Ese principio, ka va-choner (sencillo y complejo, literalmente “liviano y pesado) es razonar desde algo conocido hacia algo menos conocido, desde algo evidente hacia algo menos evidente. Así que Yeshua observa que si es apropiado llamar al amo de la casa de ha-satan por su nombre demoniaco, cuanto más obvio será llamar a los siervos de su casa por el mismo nombre. En otras palabras, aquellos quienes sirven al diablo son del mismo carácter del diablo. Y aquellos que sirven a Dios serán del mismo carácter de Dios. En este intercambio con sus detractores, Yeshua demuestra el principio rabínico para demostrar la falacia en su argumento de que El es del diablo. ¿Cómo puede ser posible cuando El hace buenas obras? Estos detractores conocían el principio. Yeshua meramente la utiliza en su contra.Pero si no comprendemos este principio comúnmente aceptado en la práctica exegética, no veremos con cuanta astucia la utiliza Yeshua. Nos perderemos completamente el carácter judío de Su debate. Solo proseguiremos a creer que Yeshua es realmente solo “Jesús” el fundador del cristianismo. Aun más, no veremos el principio en acción en Pablo, Pedro y Juan. Ellos también utilizaron métodos rabínicos. Si en verdad vamos a pensar como pensaron ellos, si realmente deseamos entender lo que dijeron, entonces tendremos que cambiar la manera en que “justamente dividimos” la Escritura.La mayoría de los cristianos tienen una idea del proceso exegético apropiado. Eso es decir, que han aprendido (usualmente por osmosis) el significado de dar un sermón, preparar un estudio bíblico o devocional o enseñar la lección de la escuela dominical. Poseen apoyos y libros y comentarios. Todos estos son muy útiles. Yo utilizo recursos similares, (como probablemente pueden ver)- Pero también sé que la aproximación hebrea a la Escritura es muy, muy diferente a los ejercicios exegéticos de fundamento típicamente griego que usualmente utilizamos. Nosotros los de entrenamiento griego buscamos respuestas. Sospecho que la mayoría de los eruditos hebreos realmente buscan preguntas. Dios tiene las respuestas, pero la mayoría de nosotros realmente no comprendemos las preguntas. Algunas veces el conocimiento verdadero de la vida no es más que conocer cuál es la pregunta. Claro que descubrir la pregunta con frecuencia es más difícil que encontrar la respuesta.¿Puedo pedirte que respires profundamente y te permitas el lujo de no conocer la respuesta? ¿Estarías tan seguro, igual de gozoso, igual de cómodo en los brazos del Señor si lo único que supieses fuesen las preguntas? Esta no es una solicitud insensata. Gran parte de nuestra angustia y ansiedad viene de la constante búsqueda de respuestas. “cuanto más.” Si tu Padre celestial sabe cuidar de los pájaros en el aire, ¿Cuánto más sabrá cuidar por ti? ¿NO es acaso esta una pregunta? cuanto más, kal va-chomer, Mateo 10:25

lunes, septiembre 14, 2009

La Religiòn de Jeús


Por Harold Segura

Jesús no fue un Maestro común y corriente que, como muchos, enseñara sin causar reacciones adversas por parte de sus oyentes. Jesús no fue así. Jesús dijo cosas que incomodaron a los religiosos de su tiempo, que enardecieron a los políticos y que causaron ira en sus demás enemigos. Su muerte en la cruz fue causada por quienes no soportaron más sus «irreverencias» y decidieron acallar su voz… ¡cómo si muriendo no hablara más claro y más fuerte!
Es entendible que desatara tanta furia cuando enseñaba en contra de las tradiciones religiosas y de los dogmas que los sacerdotes de su época habían acomodado para su propio bienestar. Eso se entiende. Lo incomprensible es que sus enemigos también reaccionarán cuando sanó a algunas personas. ¿Cómo se puede estar en contra de que un paralítico se levante o un ciego vea? Pero eso fue lo que sucedió.
Juan 9:1-42 narra la historia de un joven que era ciego y fue sanado por Jesús. Dice el evangelio que los religiosos de su época reaccionaron en contra de Jesús porque lo había sanadao un sábado. ¡No puedo creer que gente tan experta en la ley del Antiguo Testamento respondieran de esa manera! Dijeron: «Ese hombre no viene de parte de Dios, porque no respeta el sábado» (9:16). Para ellos era más importante respetar la institucionalidad religiosa que devolverle la vista a un ciego. Es decir, primero las normas, después el ser humano; la religón antes que la vida.
El texto del evangelio de Juan deja al descubierto lo absurda que puede llegar a ser una religión cuando olvida que el amor a Dios se expresa por medio del amor al prójimo. Para Jesús la vida plena estuvo siempre primero que las instituciones religiosas. Para él no había mejor manera de dar gloria al Padre que devolviéndole la vida a los que no la tenían (10:10). Que los cojos caminen, que los muertos resuciten, que los ciegos vean, que las viudas tengan consuelo, que los pecadores reciban perdón y que los niños y las niñas gocen de cariño; esta fue la religión de Jesús.

Por Si Mismo



por Skip Moen
Pues cuando Dios hizo la promesa a Abraham, no pudiendo jurar por uno mayor, juró por sí mismo, Hebreos 6:13
Por Si Mismo - el segundo principio de interpretación rabínica es un poco complicado, pero una vez que lo comprendes, veras por que muchos pasajes bíblicos parecen “divagar” de una idea a otra. El principio de Gezerah Shavah (”categorías iguales”) se basa en la idea que palabras similares en diferentes pasajes se conectan de alguna manera. Detrás de este principio yace el pensamiento que toda palabra ha sido escogida por Dios por cuanto no existe construcción accidental. Entonces si Dios escogió utilizar ´ezer en Génesis 2, debe existir alguna conexión con el uso de la misma palabra en otros pasajes de la Escritura. A fin de cuentas, todas las palabras vienen de Dios.Veamos cómo se aplica este principio en la carta a los Hebreos. (Puedes encontrar toda la sección en inglés aquí).En Hebreos 6:13-14, el autor de la Carta a los Hebreos explica que, en su promesa a Abraham, Dios juró por sí mismo, porque no había mayor por quién jurar. De hecho, Dios hizo una promesa de tres partes a Abraham después de la prueba satisfactoria, cuando demostró su voluntad de ofrecer a Isaac en sacrificio. El autor solo cita una de estas tres promesas: “De cierto te bendeciré y de cierto de multiplicaré” (Génesis 22:17) (6:14). El explica en Hebreos 6:16 que solo Dios jura por sí mismo, contrario a los humanos, quienes juran por algo o alguien mayor que ellos mismos. El interés del autor en el hecho del juramento de Dios a Abraham emana de su interés en el Salmo 110:4, el cual él interpreta mesiánicamente, de Cristo, en Hebreos 5:5-10 en conjunto con Salmo 2:7: YHWH ha jurado y no cambiará de parecer, ´Tu eres sacerdote para siempre según la orden de Melquizedec.´” Implícitamente, el autor apela al principio exegético conocido por los rabinos antiguos como gezerah shavah (”una categoría igual”). Lo común en ambos pasajes es el juramente de Dios: “Por mi mismo he jurado (ômasa)” (Génesis 22:16) y “Yahweh ha jurado (ômesen) y no cambiará de parecer” (Salmo 110:4). El autor cree que lo que él puede interpretar el juramento de Dios por Génesis 22:16-17 puede transferirse al Salmo 110:4 y utilizarse para interpretar el juramento de Yahweh al hijo que EL es sacerdote perpetuo según la orden de Melquizedec en Salmo 110:4. Particularmente, el sostiene que en el Salmo 110:4, aunque el Salmo no lo dice explícitamente, Yahweh debió jurar por sí mismo, como cuando juro a Abraham, puesto que no existe mayor por quien Dios pueda jurar. Como Dios juro por si mismo consecuentemente que el juramento hecho a Cristo en el Salmo 110:4 es certero. Por lo tanto, en Hebreos 6:6-16-17, el autor señala que el carácter de la promesa de Dios a los lectores es veraz siempre y cuando Yahweh jure por sí mismo cuando juró que Cristo seria sacerdote según la orden de Melquizedec.”Algunos argumentos sumamente difíciles emanan del pensamiento hebreo involucrado en este principio. Son difíciles de seguir puesto que no es la manera en que pensamos los griegos. Nuestra apreciación griega de la interpretación bíblica usualmente comienza con contexto. Creemos que si un pasaje no comparte el mismo ambiente contextual con otro pasaje, los dos no están relacionados. Creemos que no existe conexión necesaria entre un versículo en la Tanak sobre la bendición que viene con el perdón y la justica imputada a Abraham. Pero esa es exactamente la conexión que hace Pablo en Romanos 4:6-8. Pablo utiliza el concepto en el Salmo 32 para justificar su interpretación de Génesis 15. Las palabras claves (”tomando en consideración”) están conectadas con Gezerah Shavah. Como personas de pensamiento griego, podemos considerar esto sin fundamento y forzado, pero para el rabino hebreo, es absolutamente brillante.¿Qué lección aprendemos? Leer la Escritura requiere la mente del autor, no la aplicación de criterios que asumimos como la única manera de interpretar el texto. La mayoría de los argumentos teológicos sobre interpretación inician no apreciando los diferentes patrones de pensamiento de los autores. Relájate. Reconsidera. Revísalo de nuevo. Quizás el método de “solo una respuesta correcta” no es parte del plan.
Hebreos 6:13, Romanos 4:6-8

lunes, septiembre 07, 2009

Tiempo de Silencio



por Skip Moen,

Y estando en agonía, oraba con mucho fervor; y su sudor se volvió como gruesas gotas de sangre, que caían sobre la tierra. Lucas 22:44

Oraba Con Mucho Fervor - “La oración no es ´tiempo de quietud´ sino momentos de lucha y pasión.” Así dice Peter Leithart. Continúa diciendo que la adoración contemporánea de la oración, elevada sobre música romántica y ambiente cómodo, nunca nos preparará para la lucha con Dios o para la batalla con el mal. No nos enseñan a orar. Nos enseñan a sentirnos mejor.Cuando Yeshua entra al Jardín en la noche de Su traición, se enfrentó cara a cara con el verdadero enemigo de la Humanidad. No fue una experiencia de alabanza y adoración. El Hijo del Hombre luchó tanto que Su sudor fue como sangre. Agonizó en oración. El griego es ektenesteron, una palabra que viene de la idea de extenderse o estrechar. Tiene que ver con ser halado hasta el límite. ¿Oras con tanta intensidad que te sientes estirado hasta el punto de romperte? ¿Tu servicio de adoración termina en el suelo, en agonía por los perdidos, llorando por pecados, clamando al Señor? En nuestra cultura, consideramos inapropiado tal comportamiento. Pero, evidentemente, sin la práctica de la oración ferviente, simplemente no estamos equipados para enfrentar al enemigo verdadero. Sin el entrenamiento comunitario de la lucha con Dios, nos doblamos rendidos cuando llega la presión verdadera.El griego es un idioma muy limitado en cuanto a la oración. El inglés es aún peor, igual que el castellano. Pero el hebreo posee un vocabulario grandioso sobre el concepto de la oración. El vocabulario lo incluye todo desde gruñidos a gritos, desde canciones de lamento, desde la meditación hasta cilicio y cenizas. La experiencia humana ante el Rey de gloria no se limita a unas pocas silabas silenciosas. Debe ser tan amplia y profunda como el objeto de nuestro deseo. La oración debe reflejar la apreciación del mundo de Dios, y esa perspectiva no se limita a “unir las manos y agachar la cabeza.” En la perspectiva hebrea, ¡la oración es vida! Convertirte en humano es el proceso de forjar la comunicación con el Creador. Por lo tanto, vivo en cuanto avanzo en mi comunicación con El. Quizás es por eso que los Salmos contienen tal profundidad de vocabulario y tal rango emocional para la oración. Los seres humanos somos criaturas que oramos y la oración se convierte en la avenida de nuestra existencia.Entonces, ¿Dónde nos deja esto? No sé de ti, pero yo lucho con la oración. En mi experiencia, raramente es calmada. Con frecuencia ni siquiera sé qué decir. Me siento muy inadecuado en la tarea. Tambaleo entre pedir al Dios soberano que me conoce más de lo que me conozco a mi mismo que haga algo por mí. Como solo deseo orar según Su voluntad, con frecuencia me encuentro perdido sobre cuales solicitudes hacerle. Pero, evidentemente, El sabe todo esto. Debió haber un momento cuando solo era capaz de llorar, tiempos cuando grité (y no fue por gozo), momentos en que rogué, pero la mayor parte del tiempo, me sentí confundido, tan humillado que no era capaz de hablar y con profunda desesperación por escuchar Su voz. Quizás por eso es que oro los Salmos. Sé que mi vida con El depende en gran medida de mi habilidad de comunicarme con EL - no, eso no es cierto. Depende de mi voluntad de hablar con Él. La habilidad tiene poco que ver. El Espíritu conoce aquellas cosas que son demasiado profundas para ser emitidas. Creo que a fin de cuentas solo soy uno de esos hombres que nunca fueron enseñados a orar. Creo que requiere enseñanza y como no crecí en una cultura de oración abierta y audible, mi crecimiento fue atrofiado. Ahora debo aprender. ¿Y tú?Oración, ektenesteron, Lucas 22:44

domingo, septiembre 06, 2009

Cuerpo de Mentira


Escrito por Skip Moen.
Ahora bien, las obras de la carne son evidentes, las cuales son: inmoralidad, impureza, sensualidad,..Gálatas 5:19

Cuerpo de Mentiras
Impureza - el griego es akatharsia. Esta palabra viene del kathairo (derivamos la palabra “catarsis”). Aquí Pablo la hace negativa, así que el significado es “no ha sido limpiado”. El trasfondo de kathairo es la purificación ritual. No es la misma palabra utilizada para la pureza de santidad ante Dios. Esa palabra es hagnos (viene de la palabra que significa “parado en asombro.”) ¿Por qué hablaría Pablo de la purificación ritual en vez de hablar de la purificación del corazón? Esto no parece tener sentido. A fin de cuentas, no les escribía a los judíos. Esta audiencia podría desconocer las leyes judías de la purificación ritual. E intenta demostrar el punto de permanecer separados de los pecados del mundo. ¿Por qué no escoger hagnos en vez de kathairo?La respuesta yace en el trasfondo del Antiguo Testamento de la palabra kathairo. La palabra hebrea equivalente para “purificar” es taher. Se utiliza más de 200 veces en el Antiguo Testamento. En casi todos los casos, es sobre la pureza ritual. Estas son acciones que deben tomarse antes, durante y después de los eventos religiosos. Incluían lavados rituales de manos, preparaciones para sacrificios, oraciones y muchos detalles más. Pero la intención de cada una de estas acciones es señalarnos hacia la santidad de Dios, no de hacernos santos. La Biblia dice una y otra vez que ninguna cantidad de conformidad ritualista de nuestra parte nos hará santos y aceptables a Dios. Solo Dios nos puede limpiar por dentro. Dios hará la limpieza real. El lavará la culpa y el juicio. El perdonará.
Cuando Pablo utiliza la palabra griega akatharsia, el dice que estas personas no han permitido a Dios que los limpie. Aun practican el arte de la auto-justificación. Aun creen que pueden purificarse por sí mismos. Cuando vemos esta conexión, la condenación que Pablo declara sobre su audiencia del primer siglo en verdad nos cae con fuerza. Nuestros rituales religiosos de hoy, como las oraciones recitadas, la comunión sin consagración, el bautismo sin compromiso, celebraciones de Pascua o Navidad, asistir a la iglesia y cualquier otra acción que ejercemos, no reemplazan lo que Dios debe hacer si somos Su pueblo. Sin la purificación de Dios, nada de lo demás importa. Con la purificación de Dios, todo se convierte en una proclamación de que hemos sido lavados por nuestro Creador. De cualquier manera, no se trata de nosotros. Ser purificado hoy significa permitir a Dios que remueva la culpa y el pecado que han contaminado mi vida. Esa es una labor que no puedo hacer por mí mismo.
Pablo condena a quienes creen que pueden llegar a Dios a su manera.Pero dice más que esto. El utiliza akatharsia en secuencia. La secuencia literalmente es “adulterio, fornicación, akatharsia, lujuria” - cuatro palabras que junta en sus comentarios sobre los pecados sexuales. Las personas que practican el arte de la auto-justificación también violan la soberanía de Dios sobre sus cuerpos. Creen que están en control. Creen que tienen el control. Creen en los derechos del ser humano de decidir su propio destino. Puede ser aborto o relación sexual, creen que la decisión es de cada uno. No han comprendido la consagración ritual a Dios. Así que akatharsia también pertenece al grupo de pecados sexuales. Es la descripción de una vida que se sirve a sí misma.
Hay más. La asociación con quienes son impuros viola la purificación ritual. Así es con akatharsia. Si nos asociamos con quienes se burlan de la soberanía de Dios, nos manchamos con su impureza. Somos impuros por el contacto y el aval implícito. Si no te levantas a favor de la autoridad de Dios, yaces con los impuros. Esto es lo que dice Pablo a la iglesia en Corinto, “Si permites conducta sexual inaceptable en tu grupo, todos comparten la culpa y. la vergüenza.” La impureza es una enfermedad contagiosa. Se esparcirá si no se resiste.
Impureza, ritual, akatharsia, limpio, purificado, justificación, cuerpo, Gálatas 5:19

lunes, agosto 31, 2009

Vidas Desperdiciadas



por Skip Moen

“Córtala. ¿Por qué ha de cansar la tierra?” Lucas 13:7

Cansar - Las parábolas tienen el propósito de probar un punto. Ese punto con frecuencia es una función del contexto del evento de la parábola. Así que, después que Yeshua rechaza la jerarquía religiosa de pecados, El relata esta parábola sobre un árbol de higos que no produce. La parábola es sobre vidas que aparentan ser desperdicio de la buena tierra de Dios. La parábola es sobre esas personas quienes nosotros decidimos que no valen la tierra en la que caminan. En griego, la palabra es katargei. Combina kata y argeo, dando el sentido de “lo que hace o convierte en inútil o inservible.” Lo que sugiere el dueño no es solo que este árbol no produce. El dice que la mera presencia del árbol arruina o contamina el suelo, convirtiéndolo en tierra inútil para otra cosa. A los ojos del dueño, ha llegado el momento de librarse de él. Pero el viñador ve otra cosa.

Pon esta parábola en el contexto del pecado de los galileos. Lo que Yeshua enfatiza es la miopía de quienes emiten juicio sobre otros. Así como el amo consideró inútil al árbol, así es quienes emiten juicio sobre otros pecadores contaminantes. Así como el viñador en la parábola arguyó que aún era pronto para destruir el árbol, igual proclama Yeshua que es demasiado pronto para emitir juicio sobre la mano de obra de Dios en la vida de otros. Llegará el momento para juicio, pero no es ahora. Mientras el viñador trabaje en la capacidad productiva del árbol, persiste la posibilidad de buen fruto. Siempre y cuando la mano oculta de Dios opere en el mundo de los hombres, permanece la posibilidad de redención y restauración. La segunda mitad de Isaías 61:2 no ha llegado (vea Lucas 4:18-19). En cuento no llegue, Dios aun trabaja entre nosotros. ¿Quiénes somos para decir que El ya no es capaz de restaurar a justicia a una persona?

La consecuencia terrible de jerarquizar los pecados es el rechazo prematuro del pecador. Con frecuencia concluimos que tal y tal persona es una vida desperdiciada. No tiene sentido continuar en oración, buscarlos, amar al prójimo. Esa una persona tan mala que no tiene posibilidad de redención. Mejor dejarlo ir.

Objetarás. “Hey, yo no hago eso. Nunca me he dado por vencido con alguien. He persistido en la oración, en el apoyo, en el amor - sin importar nada.” ¿De verdad? Una pareja que conoces se divorcia. ¿Te percatas que dejas que una mitad se vaya? Un colega es condenado por corrupción. ¿Dejas de llamarlo? Una familia que conoces tiene un hijo atrapado en drogas o violencia. ¿Están aun en tu lista de invitados? Alguien de tu iglesia tiene un amorío. ¿Desaparece su nombre del listado?

Si, la Biblia provee consecuencias por los actos pecaminosos, pero esas consecuencias no son de remoción permanente de la comunidad. Las consecuencias de Dios siempre incluyen restauración con propósito. “Regresa a Mi,” ese es el fundamento de toda repercusión de pecado. Quizás debamos tomar el mismo tono que el viñador. “Déjame cuidar de este árbol y veamos que pasa en un año.

”Usado, desperdicio, katargei, viñador, Lucas 13:7, Isaías 61:2, Lucas 4:19

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Cinco anteriores La Palabra de Hoy:

¡Esos Pecadores!

Redistribución de Riquezas

Tiempos Difíciles

Decretos Horripilantes

El Otro Punto de Vista

martes, agosto 18, 2009

Tiempos Difíciles


por Skip Moen,

Yo, pues, prisionero del Señor, os ruego que viváis de una manera digna de la vocación con que habéis sido llamados, Efesios 4:1

Prisionero - ¿Cómo habrá sido ser prisionero en el Imperio Romano del primer siglo? Uno de los famosos calabozos romanos yacía 12 pies bajo tierra.
No requiere mucho imaginarse las condiciones. Sin salubridad. Ni comodidades para los prisioneros. De hecho. Si las personas libres no proveían alimentos consistentemente, los prisioneros podían morir de hambre. En realidad no importaban mucho a los oficiales. La única razón por la que alguien llegaba a esos hoyos infernales era porque la persona no podía (a la satisfacción del Estado) garantizar que llegaría a corte o si estaba destinado a ser ejecutado.
La crucifixión era tormentosa pero al menos era relativamente rápida. Literalmente podrirse en prisión extendía la agonía de la muerte por varias semanas.La declaración de Pablo de ser prisionero del Señor probablemente desató olas de asombro en sus lectores. La prisión es el último lugar en el mundo donde alguien puede esperar encontrar gracia, misericordia y consuelo. Era la esfera de las pesadillas, historias de horror y temores inauditos. ¡Pero no para Pablo! Veras, Pablo voltea la metáfora de cabeza. En vez de ser prisionero para castigo, se ve a sí mismo como prisionero por protección. Recordarás la declaración de Jesús en Juan 17:2: “Mientras estuve con ellos, los guarde en Tu Nombre.” Aquí la palabra griega es eteroun (guardar) y describe custodia protectora. Los seguidores del Señor son prisioneros, claro, pero están en protección custodiada para mantenerlos seguros, no para penalizarlos. La opción paulina de desmois (prisionero) dibuja una imagen de alguien atado, amarrado y cautivo. Para Pablo, ser prisionero de Yeshua es señal de libertad. En el Nuevo Testamento, desmois es igual a eleutheros. La palabra en verdad está al revés.¿Te ves como prisionero? Francamente la mayoría de nosotros no lo vemos así. Pensar así significa que debemos ver a través de la preponderancia de la evidencia falsa. Nuestra cultura, nuestro entrenamiento, nuestra mentalidad griega, “¡somos libres!” Pero Yeshua ve más profundamente. Podemos ser prisioneros del Señor o podemos ser prisioneros de nosotros mismos. No hay espacio en este mundo para “libre.” Un poco de reflexión sobre las vicisitudes de la vida nos demuestra la verdad sobre la observación del Señor. No importa cuánto declare, no puedo escapar la esclavitud a las legislaciones gubernamentales, a las obligaciones financieras, las responsabilidades de relación y otra serie de cosas que infringen mi vida. Para la persona sin Cristo, la libertad real solo llega con la muerte. Por lo menos cuando muera mis obligaciones en esta tierra cesarán.Pero para los prisioneros del Señor, la muerta ya ha sucedido. Mi vida ya no está llena de mis obligaciones. Ahora está en las manos de mi Amo y lo único que debo hacer es cumplir Sus obligaciones.
Soy libre al fin para ser yo mismo. ¡Aleluya, soy prisionero!Prisionero, libre, custodia protectora, eleutheros, desmois Efesios 4:1
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viernes, julio 24, 2009

Ante todo el caràcter



por Harol Segura

El discipulado cristiano es la forma de ser de una persona ajustada al modelo único de Cristo como Señor de la vida.

«Tú, en cambio, hombre de Dios, esmérate en seguirla justicia, la piedad, la fe, el amor, la constancia yla humildad.» 1 Timoteo 6.11 - NVI

¿Cuál es el fin de la formación cristiana? ¿Cuál es la evidencia palpable del discipulado? A decir verdad la respuesta es diversa porque abarca tanto la solidez doctrinal (Tit 2.1; 1 Ti 1.4), como el desarrollo de la piedad personal (1 Ti 2.2, 19; 4.7; 6.6, 11; 2 Ti 3.5), el compromiso ministerial de entrega a la iglesia y por medio de ella a los necesitados de este mundo (1 Ti 5; 2 Ti 2; Tit 2), pero de manera especial, el desarrollo de un carácter integral que refleje la gloria de Cristo. Ese carácter se evidencia por medio de la práctica de la justicia, la fe, el amor, la paciencia, la mansedumbre (1 Ti 6.11), la paz, la amabilidad (2 Ti 2.22–24), la sobriedad (2 Ti 4.5), la integridad, la seriedad, y el uso de la palabra sana e irreprochable (Tit 2.8), entre otras.La diferencia entre los falsos maestros, tanto los que engañaban con «fábulas y genealogías interminables» (1 Ti1.4), como los que vendrán en los últimos tiempos (2 Ti 3), no es sólo su doctrina diferente, sino su carácter. Estos son contumaces, avaros, vanagloriosos, soberbios, blasfemos, desobedientes, ingratos, impíos, implacables, intemperantes, crueles y mucho más (2Ti 3.1–9).El discípulo que cree en Jesucristo como redentor, da evidencias tangibles, con su vida y su carácter, de la redención operada en su propia vida. En los últimos años se observa un interés especial por la investigación histórica acerca de las métodos empleados por las iglesias del Nuevo Testamento para la iniciación cristiana de los nuevos discípulos (1). Estos estudios han aportado elementos para una lectura renovada del material bíblico. «Hoy nos damos cuenta de que en el proceso de formación de discípulos practicado por los apóstoles había tres elementos claves ... creencia, conducta y pertenencia» (2). La creencia se refiere a la vida arraigada en el mismo ser de Jesucristo quien nos introduce en su cuerpo que es la iglesia por el poder del Espíritu Santo. La pertenencia señala la experiencia de formar parte de una comunidad donde la fe se fortalece y la vida en Dios se celebra en fraternidad. Pero a estos dos componentes se agrega uno más que resulta fundamental en la formación cristiana, la conducta. El discípulo cree en Jesucristo como redentor, forma parte de la comunidad de los redimidos, pero además da evidencias tangibles, con su vida y su carácter, de la redención operada en su propia vida. Cuando la verdad de Dios opera en nuestras vidas «nos transforma a semejanza de Cristo, de manera que adquirimos una conducta personal y social que sigue normas nuevas, que pertenecen al reino de Dios. Así, la vida cristiana no es sólo nueva información que se acumula en nuestra memoria, sino un imperativo que nos lleva a vivir de otra manera» (3).Así, el discipulado cristiano es la forma de ser de una persona ajustada al modelo único de Cristo como Señor de la vida. Eso es lo que significa el término discípulo empleado en los escritos del Nuevo testamento: Mathetes, «significa mucho más que alumno; significa seguidor, el que guarda la instrucción que se le ha dado y la convierte en regla de su conducta» (4).Notas al pie(1) Ver: Escobar, Samuel. La naturaleza comunitaria de la iglesia. En: La iglesia local como agente de trasformación.
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El autor, colombiano de nacimiento, es consultor de Relaciones Eclesiásticas e Impacto Cristiano para América Latina y el Caribe de Visión Mundial Internacional.

sábado, junio 27, 2009

Simbolo Status.



Porque en el evangelio la justicia de Dios se revela por fe y para fe; como está escrito: MAS EL JUSTO POR LA FE VIVIRÁ. (Romanos 1:17 LBLA)

Justo - En su libro El Escritor de Cartas, Tim Hegg hace un punto importante sobre la comprensión de Pablo sobre la justicia después de su encuentro con Cristo. Como fariseo, Pablo consideraba la justicia como el marcador identificador de los elegidos de Dios. Como creía que la elección era tema de heredad étnica, pensaba que todos aquellos capaces de trazar su linaje hasta Abraham eran considerados y marcados como justos ante Dios.

La salvación de los judíos estaba basada en la fe de Abraham. Esta marca de justicia al final se aplicó sólo a quienes descendían de Abraham.

Entonces sucedió algo. Pablo se encontró con el Cristo vivo. Su teología fue alterada dramáticamente. Vio la luz. La justicia no era un símbolo de estatus étnico. Era un símbolo de estatus espiritual. Indicaba el estado que el Dios justo imputaba a quienes confiasen en El. Así que como resumen de todo lo que Pablo sabe sobre la fe, cita Habacuc 2:4. Pero no lo cita de manera en que usualmente lo percibimos en ésta traducción del versículo.

El hebreo de Habacuc debería leer, “Es en la base de la fe que vive el justo.” En otras palabras, quién confía en Dios manifiesta justicia. Eso es lo quiere decir ser justo. Sobre a base de ésta confianza, esa persona vivirá. Eso significa que la confianza produce la clase de persona que persevera.

La justicia no es algo que procuro mientras coloco mi confianza en Dios. Dios me considera justo y por eso tengo fe en El. Como resultado, vivo mi vida basado en esa fe y esa es la demostración de justicia. Dice Hegg, “para Pablo, las palabras “justo” o “justicia”… no sólo describen una idea o ideal (como lo haría el griego) sino mas bien el carácter de santidad dentro de los confines de la relación - en éste caso, la relación del pecador con Dios así como la del hombre…Entrar al pacto (el cual adscribe el estatus de justo) también provoca la capacitación de vivir dentro de las guías de ese pacto- ´vivir sensatamente, justamente y de manera santa en la era presente.´”

Dios hace justos a los pecadores. Al hacerlo, capacita a los hombres y mujeres a vivir la demostración de esa justicia guardando Sus instrucciones de pacto. Eso significa que Habacuc no dice, “Es en la base de mi fe que recibo justicia.” El dice, “Aquellos marcados como justos son preservados en base a la fe (confianza).”

En otras palabras, aquellos que van hacia adelante después que Dios los ha escogido, viven según la fe que han colocado en Dios. Son miembros del pacto de gracia, y ese pacto afecta cada pensamiento, decisión y acción que toman en el mundo.
La gracia los domina, los satura y los infunde hasta que no tienen otra manera de existir en el mundo. No ganaron esa gracia.

No vino de la herencia ni de sus esfuerzos personales, pero una vez que llegó, lo cambió todo dentro de ellos y sobre ellos. Y ahora no pueden vivir sin ella. Han sido marcados como justos y ahora viven justamente. Los dos van mano a mano.

Quizás nunca sabremos por qué nos escogió Dios. Lo único que sabemos es que fuimos confrontados, humillados y despojados. El nos escogió y nos sometió a Él. De ese momento en adelante, nuestras vidas exhibieron la llenura de la gracia, el cual tuvo como resultado de un proceso de exhibir justicia.

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Dr. Skip Moen.
www.SkipMoen.com